04 Junio - 2016

Diccionario absurdo

La nieve es una de las cosas más bellas que hay en el mundo. Cuando está cayendo, parece que estuvieran desplumando allá arriba unos setecientos mil trillones de billones de palomitas blancas y dejando caer las plumitas, o que unos cien mil trillones de millones de ángeles se hubieran puesto a raspar la luna con una garlopa y a dejarnos caer las virutas.

04 Junio - 2016

M. Duplan

M. Duplan (ochenta años, inventor de la seda artificial y millonario) cuenta como en junio de 1940 permaneció en su castillo mientras todos sus sirvientes habían huído. Vivió una semana completamente solo y releía, cada noche, el pasaje de La guerra y la paz en el que el viejo Bolkonski espera a los franceses. Luego un día, vio llegar por la alameda, que existía ya en tiempos de su abuelo, un pequeño destacamento de alemanes. Se plantó sobre el umbral de su puerta, las manos en los bolsillos y a sus pies un cordero que acababa de degollar.

04 Junio - 2016

El cielo es para los ricos

Si Dios os muestra un camino que os va a proporcionar más riqueza que siguiendo un camino distinto (sin perjuicio de vuestra alma ni de la de los demás), y lo rechazárais para seguir el que os enriquecerá menos, ponéis obstáculos a los fines de vuestra vocación y os negáis a ser administradores de Dios y a aceptar sus dones para utilizarlos en Su servicio cuando El lo exigiera. Podéis trabajar para ser ricos, no para poner luego vuestra riqueza al servicio de vuestra sensualidad y vuestros pecados, sino para honrar con ella a Dios.

04 Junio - 2016

Rey, filósofo y Dios

Sören Kierkegaard, Frygt og Boeven, 1843. En efecto, cuando lo torturaron confesó que, de pronto, había comprendido el sentido de las palabras de Heráclito -«el camino de lo alto»- y por qué el filósofo había enseñado que el alma mejor es la más seca y la más ardiente. Declaró que en este sentido su alma era la más perfecta, y que había querido proclamarlo. No alegó más causa para su acción que su pasión por la gloria y la alegría de oír mencionar su nombre. Dijo que sólo Eróstrato había sido coronado por Eróstrato, que él era hijo de su obra y que su obra era la esencia del mundo: que habría sido, a un mismo tiempo, rey, filósofo y dios, único entre los hombres.

04 Junio - 2016

Zapatero a tus zapatos

Entre los aguadores que en un tiempo acudían a este pozo, había un tipo robusto, ancho de espaldas y patizambo, llamado Pedro Gil, al que llamaban Peregil para abreviar. Al ser aguador, naturalmente era gallego, oriundo de Galicia, ya que la naturaleza parece haber formado razas de hombres, como lo ha hecho de animales, para distintas clases de trabajo. En Francia todos los limpiabotas son saboyanos; los mozos de hotel, suizos; y en los días de levita y peluca empolvada en Inglaterra, no había nadie como un irlandés, acostumbrado al barro de su país, para transportar, con regular balanceo, una silla de mano. Lo mismo ocurre en España: los aguadores y mozos de cuerda son todos robustos hijos de Galicia. Nadie dice «Búscame un mozo», sino: «Llama a un gallego». Entre los aguadores que en un tiempo acudían a este pozo, había un tipo robusto, ancho de espaldas y patizambo, llamado Pedro Gil, al que llamaban Peregil para abreviar. Al ser aguador, naturalmente era gallego, oriundo de Galicia, ya que la naturaleza parece haber formado razas de hombres, como lo ha hecho de animales, para distintas clases de trabajo. En Francia todos los limpiabotas son saboyanos; los mozos de hotel, suizos; y en los días de levita y peluca empolvada en Inglaterra, no había nadie como un irlandés, acostumbrado al barro de su país, para transportar, con regular balanceo, una silla de mano. Lo mismo ocurre en España: los aguadores y mozos de cuerda son todos robustos hijos de Galicia. Nadie dice «Búscame un mozo», sino: «Llama a un gallego». Washington Irving, Tales of the Alhambra, 1832

04 Junio - 2016

El juego del Fomeque

Había un tramposo, vago de profesión, que convidó a unos estudiantes de buenas costumbres a jugar, porque les vio algún dinerillo. Ellos no sabían ningún juego de azar; y el tramposo les dijo que podrían jugar al «fómeque», que era un juego muy sencillo. Aceptaron ellos, cazaron sus apuestas y el tramposo barajó y dio cartas.