04 Diciembre - 2017

Volvimos a caminar

Gracias a la invitación de unos amigos ingleses, que vinieron a conocer algunos parajes del Quindío, tuvimos la gran oportunidad y el disfrute de volver a caminar en medio de la exuberante belleza de algunas reservas naturales y de otros hermosos paisajes. Recorrer de nuevo a Bremen, siempre me trae la grata sensación de encontrarme en una hermosa selva andina colmada de diversidad a la vez confrontada con el desierto verde de las pineras. Selva diversa y nativa colindando con monocultivos de especies nórdicas.

Los visitantes colombianos prefieren subir sus montañas a caballo, mientras los extranjeros prefieren recorrerlas a pie.
 
La permanente lluvia no impidió adentrarnos por sus senderos. El mayor obstáculo fue una obra de la tecnocracia de la CRQ, una construcción de un “ refugio y observatorio de aves”, que lo atravesaron en el camino al parecer con la sola intención de torpedear el paso de quienes buscamos recorrer dicha reserva.
 
Aceptables senderos con pobre señalización. No se explica la repetitiva ilustración sobre pocas especies que hacen presencia en los mismos, en medio de tan alta diversidad biológica.
 
Llaman la atención alrededor de doscientas jaulas abandonadas, producto de un proyecto de crías de codornices que nunca se llevó acabo. ¿Desgreño administrativo?
 
El segundo día tuvimos la oportunidad de conocer la Reserva Natural de la Sociedad Civil, “El Palacio”, en el paraje El Biscocho, municipio de Filandia. Con ello me enteraba de la existencia de una especie de rana venenosa en el territorio quindiano y a más de 1.800 msnm.
 
Una reserva para aprender sobre los esfuerzos realizados para la conservación por entusiasmadas familias, sin el incentivo necesario de parte del Estado y sus entes regionales. Yo diría que es la conservación ecológica desde la sociedad civil a pesar de los obstáculos gubernamentales.
 
El tercer día fue la inevitable visita a Cocora. Tres décadas visitándola y la fascinación como nuestras preocupaciones sobre la misma siguen intactas. Quizás con nuevos factores como el avance del monocultivo de aguacate hass.
 
Los visitantes colombianos prefieren subir sus montañas a caballo, mientras los extranjeros prefieren recorrerlas a pie. Y diera la impresión que eran más los/as hablantes de otros idiomas quienes las recorrían.
 
De regreso a Armenia, nuestra ruta fue la vía Palestina hasta San juan de Carolina, recorriendo la ya olvidada ruta del tren y sus túneles. Magnifica para apreciar otros paisajes por igual de mucho interés. Y no podría faltar un par de barranqueros, hermosa ave.
 
Nota: vuelven las amenazas contra el investigador, educador y amigo Luis Carlos Serna Giraldo. Su insistencia en advertir sobre los riesgos que puede correr nuestro patrimonio hídrico y con él, las cuencas hidrográficas en su compleja funcionalidad y nuestra propia salud, ante el posible uso del mercurio en actividades mineras.