29 Julio - 2020

Se están muriendo los artistas, el turno fue para Ramón Manrique Boopler

Pesar generó una vez más la muerte de otro gran artista plástico, Ramón Manrique Boopler, el lunes 27 de julio partió de aquí, 11 de la noche, en la clínica de la Sagrada Familia de Armenia, tenía 70 años, barranquillero, permaneció gran parte de su existencia en Bogotá, Estados Unidos fue otro de los lugares preferidos, llegó a la ciudad de Armenia para quedarse aquí del todo. Paz en su tumba.

Condolencias a su esposa María Cristina Mejía
 
Hacia las 11 de la noche de este lunes murió en la clínica de la Sagrada Familia de Armenia el artista Ramón Manrique Boopler. Había nacido hace 70 años en Barranquilla, pero vivió casi toda su vida en Bogotá y en Estados Unidos. En los últimos diez años se había establecido en Armenia, con su esposa María Cristina Mejía, oriunda de esta capital.
 
Abogado, laboró en el gobierno de Julio César Turbay Ayala, fue secretario general de Coldeportes y diplomático colombiano en Estados Unidos. También fue secretario general de la universidad Central en Bogotá, donde desarrolló su actividad académica.
 
Su obra pictórica es ampliamente conocida en Colombia y Estados Unidos. También incursionó como escritor, fue columnista del medio colega El quindiano. Ramón fue practicante del deporte del tenis, hincha del América de Cali y un extraordinario jugador de Ajedrez.
 
En Armenia estaba dedicado a promocionar el Museo de Arte de Armenia y el Quindío, MAQUI, junto con su esposa María Cristina Mejía. Sus exequias se realizarán hoy, con los protocolos de bioseguridad que demanda la emergencia que vive el país por el Coronavirus.
 
Sobre su obra, dijo el curador de arte James Llanos: “La obra de Ramón es una propuesta que muestra a golpe de vista un adentro a través de sus manchas visibles que le imprime a los objetos, la naturaleza, los animales y personas. Visibiliza su intensión para colocar al espectador en un pensamiento reflexivo. Es una labor que recoge el diálogo entre lo moderno y lo contemporáneo; una exquisitez pictórica que recobra vida con sus títulos que, sin ser importantes, se vuelven fundamentales para derrochar talento en esos mundos y proponer una pintura que conjuga texto, fondo y figura, de-construyendo todo saber artístico, para transformarla en una metáfora de expresionismo literario, las imágenes traduciendo poesía.
 
La acción artística del maestro Manrique presenta una escena dramática, una cuita interior que devuelve al espectador de manera fulminante, dejando lo visible en invisible; una nueva forma de encontrar razones para vivir en relación con la naturaleza del ser y la filosofía del yo. Manifiesta el umbral de una representación estética en una manifestación de luz desde afuera hacia adentro. Es el hecho de que ya no es la obra la que habla –visible- sino que, es la acción al ejecutarla: su angustia, la felicidad, el sacrificio y la disciplina –Lo Invisible-“.
 
Paz en la tumba del amigo y nuestras condolencias a su esposa María Cristina Mejía.