10 Diciembre - 2018

Óscar Castellanos Tabares no necesita velitas encendidas, el gobernador sí

El alcalde de Armenia, economista Óscar Castellanos Tabares,reorientó los destinos de la administración, venía de tener en menos de un año 4 alcaldes, él es el quinto y como no hay quinto mal la ciudadanía lo respalda porque no es de los que le gusta el protagonismo y menos la vitrina.

Resultados en dos meses
 
Por Cesáreo Herrera Castro, director
 
Medición de su favorabilidad en CM& tras contratación con el Centro Nacional de Consultoría
 
Era apenas lógico que no ocupara los primeros 10 lugares de los 32 alcaldes de las ciudades de capital, su favorabilidad llegó al 28%, porcentaje demasiado elevado si se tiene presente que no lleva 36 meses en el período constitucional para alcaldes y gobernadores, los cuales iniciaron el uno de enero del año 2016, Castellanos Tabares está en desventaja frente a sus homólogos en 34 meses, sin embargo apura el paso con un gabinete técnico, político y sobre todo comprometido en el Plan de Desarrollo que no pudo adelantar Carlos Mario Álvarez Morales, menos las abogadas encargadas en la alcaldía, sandra Milena Herrera González y Gloria Cecilia García García.
 
Tampoco el cuarto de los jefes del ejecutivo local, exdirector de la oficina de Planeación del Quindío Álvaro Arias Young, 'pifiado' del todo en ese organismo, pero el irresponsable del gobernador que si necesita muchas velas prendidas lo designó para la alcaldía de Armenia, devolvió la terna del partido Liberal para darle más tiempo a Arias Young, quien finalmente se destacó por las 900 contrataciones de personal y un gasto de $7.000 millones.
 
Después llegó y para quedarse hasta el 31 de diciembre del año 2019 el economista Liberal Óscar Castellanos Tabares, quien en su primera rendición de cuentas entregó resultados satisfactorios para los armenios y que están consignados en otras noticias de él en este medio.
 
No compartimos el editorial que escribió La crónica este lunes 10 de diciembre sobre el alcalde Castallanos Tabares:
 
Velitas encendidas
 
Luz, mucha luz y sabiduría han de acompañar estos tiempos de tantas decisiones y de tantas acciones determinantes.
 
Cada año el día de las velitas se convierte en una fecha especial para todos los colombianos. Muchos desconocen por qué se celebra pero es tradición prender velitas el 7 y 8 de diciembre. El 8 de diciembre, es el día de la Inmaculada Concepción, y se debe rezar un Ave María por cada vela que se encienda dice la tradición católica.
 
Esta vez podríamos decir que como saldo del ejercicio espiritual y de fe, la simbología de las velitas bien podría aplicarse a un acto inspirador por varios motivos que congregan preocupación y aspiraciones en la ciudadanía.
 
Un intento por forjar votos positivos por nuestros dirigentes y sobre todo por la agenda compartida que se encuentra en modo emergencia tanto en Armenia como en el Quindío. Seguramente se encendieron velitas por varios propósitos e intenciones que bien podrán ayudar a sentar un mejor panorama no solo para lo que resta de 2018, sino principalmente para 2019.
 
Quizás se encendió una velita por la paz de Colombia y la paz del Quindío. Esa paz local que enfrenta día a día el ‘canibalismo’ político desde lo público y muchas veces desde lo privado. Reclama el territorio una paz cierta que facilite desde las diferencias una convivencia que conduzca a la resolución de tantos conflictos, pero sobre todo tantos problemas y necesidades que afectan en primer orden a la comunidad.
 
Se encendió, creemos, una velita para que ilumine el camino del señor gobernador y su equipo de gobierno. Que más allá de los tres años tan difíciles de su administración puedan encontrar rutas de solución a tantos requerimientos que desde Armenia y los demás municipios esperan por respuestas.
 
Si le va bien al gobierno departamental y al Quindío, todo eso deberá reflejar la recuperación de la esperanza y sobre todo, generará espacios y oportunidades para que la economía regional y las condiciones de vida de los quindianos puedan mejorar. El tiempo es el peor enemigo, pero la fe tendría que ser la mejor aliada acompañada del cumplimiento y desatraso con el plan de desarrollo.
 
Una vela muy especial debió encenderse por Armenia y su crítica situación. Luz, mucha luz necesita el alcalde para que los planes de choque y emergencia puedan surtir resultados rápidos dada la situación de la ciudad. En su caso, el tiempo también será un factor apremiante, y en especial porque con el cansancio de la ciudadanía y su extrema desconfianza en la dirigencia y sus mandatarios, tienen que producirse hechos contundentes que restablezcan el ánimo de la gente y la motivación de la ciudad.
 
Velitas se encendieron tanto por el concejo de Armenia y la asamblea del Quindío. Su papel, es obligatoriamente clave en estos tiempos de dificultad y lo único que no podrá permitírseles es que pasen de agache ante los surcos de crisis permanentes y ante lo cual varios de los corporados han pasado desapercibidos y mimetizados en burocracia y contratocracia, que al parecer les mandó a guardar su más elemental oratoria.
 
No tendrán, solos, el gobernador y el alcalde la responsabilidad si las cosas no mejoran. Los coadyuvantes constitucionales de la gestión administrativa y de gobierno y responsables de primer orden del control político han de ponerse las pilas, sobre todo cuando ya se asoma el tinglado político y electoral para el próximo año en el cual los medirán y evaluarán por sus actuaciones y sus resultados.
 
También se encendieron velitas por los congresistas, gremios y otras fuerzas representativas de la sociedad civil, que tienen responsabilidades muy grandes con Armenia y todo el Quindío. Las agendas públicas y privadas, de la mano con la agenda ciudadana tendrán que ponerse de acuerdo, pues no hay otra forma de ayudar en serio a enfrentar y resolver la crisis global que sacude al territorio.
 
Luz, mucha luz y sabiduría han de acompañar estos tiempos de tantas decisiones y de tantas acciones determinantes.