07 Diciembre - 2016

Rafael Uribe Noruega pagaría 60 años por el crimen de la menor Yuliana Andrea Samboni

Indignación en todo Colombia despertó el execrable crimen de la niña Yuliana Andrea Samboni por parte del arquitecto de 38 años Rafael Uribe Noguera, quien ya está en la cárcel Modelo de Bogotá.

Rafael Uribe es enviado a la cárcel Modelo
 
La Fiscalía lo considera un peligro para la sociedad
 
Caracol Radio07/12/2016 - 11:32
 
La juez 79 de garantías, tras más de 7 horas de audiencia, acogió la solicitud de detención preventiva que solicitó la Fiscalía en contra de Rafael Uribe Noguera por el feminicidio de Yuliana Andrea Samboni y lo envió a la Cárcel Modelo.
 
 
La Fiscalía además llamó a interrogatorio a Catalina y Francisco Uribe Noguera, hermanos del presunto homicida por presunta obstrucción a la justicia.Según la Fiscal, Rafael Uribe Noguera cometió el crimen sobrio y consumió estupefacientes para que lo llevaran al médico.
 
Dentro de los argumentos de la Fiscalía se dijo que Rafael Uribe es un peligro para la socedad, una amenaza para los familiares de la víctima y también puede obstruir el proceso.
 
Repudio e indignación nacional
    
Editorial de La crónica del Quindío
 
El vil asesinato de la niña Yuliana Andrea Samboní, de 7 años de edad, ocurrido en Bogotá esta semana, ha despertado no solo el repudio de toda la nación, sino una indignación general en Colombia. No es el primero de estos crímenes el de la pequeña Yuliana Andrea, pues hechos como estos se repiten en el país cada determinado tiempo, por lo cual se ha pedido no solo la aplicación de toda la justicia posible al presunto asesino, un prestigioso arquitecto bogotano, sino que se asuman medidas más drásticas de castigo, como la cadena perpetua.
 
Medicina Legal sentenció que la niña murió por asfixia mecánica, por sofocación y estrangulamiento, pero además existe evidencia que demuestra que fue objeto de abuso sexual. La Fiscalía ordenó la captura del posible asesino Rafael Uribe Noguera, por los presuntos delitos de feminicidio agravado, secuestro simple, abuso sexual y tortura.
 
El feminicidio es un cargo que a la luz del derecho penal contempla una pena más grande que el homicidio, por eso la Fiscalía asumió este delito, y no el otro, y seguramente será el que se presente en la audiencia de formulación de cargos.
 
Aquí hay un sufrimiento por partida doble, el de la familia de la pequeña Yuliana y la del propio feminicida Rafael Uribe. La primera sumida en la tristeza y el dolor por la pérdida dramática de su pequeña, en sus mentes no deja de tronar el sufrimiento horrible por el que debió pasar su hija; y la segunda familia, por tener que soportar la indignidad en la que los ha puesto este monstruo llamado Rafael.
 
 Por eso, y con razón, en un comunicado público la familia Uribe Noguera ha manifestado que está dispuesta a colaborar con las autoridades y ha dicho que su familiar Rafael Uribe debe responder por sus actos. Dice la familia: “Frente a esta tragedia que embarga a dos familias de bien, somos conscientes de que Rafael deberá asumir las drásticas consecuencias que se desprenden de su inexplicable actuar.
 
Nosotros, como familia, no podemos darle la espalda en estos momentos de angustia, confusión y dolor”. Son apenas lógicas y razonables las dos ideas del comunicado: que debe asumir las consecuencias de su inexplicable actuar; pero también que no le dan la espalda a su familiar, en un momento, que así es, de angustia, confusión y dolor. 
 
Detrás de un homicidio tan atroz como este no hay un hombre normal, sino una mente absolutamente perturbada que, seguramente, ha provocado en muchos momentos enormes dolores de cabeza a sus familiares. Y hay que comprenderlo. Como se comprende el dolor de los familiares de la niña.
 
Sin embargo, por ningún motivo el crimen puede quedar en la impunidad. Uno de los argumentos que ha salido a flote es que el crimen pudo haberse cometido en un estado de inconciencia, por el exceso consumo de alcohol y drogas alucinógenas de parte del homicida.
 
Esa condición no puede ser argumento para dejar de aplicarle el peso total de la ley. Si no fuera así, la impunidad sería mucho mayor en Colombia. Por el contrario, como en el caso de los accidentes de tránsito, la condición de ‘borracho’ y drogadicto debería de agravar las penas.
 
Este es un momento de dolor, de indignación y de repudio nacional, pero también de reflexión sobre las condenas que deben pagar estos asesinos.
 
No somos amigos de la pena capital, pero sí de la cadena perpetua para estos delitos contra niños y menores de edad en general, pues es evidente en la psicología clínica que aquellos que cometen este tipo de crímenes contra niños, en forma planeada y premeditada como el que nos ocupa, en cualquier momento lo volverán a hacer. Solo penándolos con cadena perpetua, la sociedad y los niños se libran de ellos. 
 
Que la muerte cruenta y salvaje de la inocente Yuliana Andrea Samboní, no sea en vano, que sus dolores y sufrimientos en la tortura y violación de que fue objeto, mueva a los jueces y fiscales, pero también a nuestros legisladores. ¡Justicia ya!