22 Julio - 2010

Plastiki envía mensaje de alerta al planeta

Plastiki, una embarcación ecológica que busca enviar un mensaje de alerta al planeta, por los peligros de un mundo desechable. Esta particular embarcación fue fabricada con 10.000 botellas de plástico reciclado de dos litros de capacidad cada una y...

Nueva expedición para salvar el planeta

Esta particular embarcación fue fabricada con 10.000 botellas de plástico reciclado de dos litros de capacidad cada una y propulsada a vela.

La expedición liderada por el multimillonario David Rothschild busca atravesar el Pacífico, desde San Francisco hasta Sidney, en una arriesgada travesía de 18.000 kilómetros, con el propósito de llamar la atención sobre la grave contaminación causada por el plástico en los océanos, y demostrar que lo que se considera desperdicio puede transformarse en un recurso útil.

Durante el viaje, la tripulación tiene previsto documentar la contaminación planetaria, tales como la de las grandes manchas de desechos flotantes del océano, los efectos de los ensayos nucleares en el atolón de Bikini, o las consecuencias del cambio climático.

Esta particular embarcación fue fabricada con 10.000 botellas de plástico reciclado de dos litros de capacidad cada una y propulsado a vela, mide aproximadamente 60 pies de punta a punta y fue bautizado con el nombre de Plastiki en honor a la balsa Kon-Tiki, que navegó en 1947 las aguas del Pacífico tripulada por el explorador Thor Heyerdahl.

El Plastiki es producto de un proceso de tres años de consulta y experimentación con arquitectos, expertos en diseño sostenible e ingenieros en ciencias materiales. El reto fue crear una embarcación autosuficiente que funcionara con energía renovable y respetara los principios de ecoefectividad.

La embarcación ecológica solo puede navegar en dirección del viento y avanza aproximadamente a cinco nudos de velocidad. Turbinas de viento, paneles solares dirigibles y fijos, y dos bicicletas generan la electricidad que permite operar los sistemas básicos de navegación y comunicación.


La ruta que sigue el Plastiki no es arbitraria. Ha partido de San Francisco, ciudad que es indiscutible símbolo del cuidado del medio ambiente. El viaje incluye una parada en la zona denominada el Gran Parche de Basura del Este o el Séptimo Continente, una mancha de basura plástica de 700 mil kilómetros, donde no queda rastro de plancton.

Luego pasará por las islas Tuvalu, que sufren casi como ningún otro país del mundo los efectos del cambio climático: por el aumento del nivel de las aguas del Pacífico, simplemente, pueden desaparecer del mapa en los próximos 50 años.

El destino final será Sydney, donde este año 2 millones de personas participaron del apagón mundial por el planeta y actualmente trabaja para reducir en un 20% sus emisiones de gas.