29 Octubre - 2017

La Hoya del Quindío y los Quimbayas

El estilo Quimbaya en orfebrería y en cerámica se distingue por la elegancia y sencillez sin exceso de decoración. Además, fueron también los mejores ceramistas de Colombia. 1. La hoya del Quindío y sus recursos Naturales Comprendida desde el río Chinchiná al río La Paila, de sur a norte; y, desde el río Cauca a la Cordillera de los Andes, de occidente a oriente, con una superficie de más de 300.000 hectáreas, se encuentra la hoya del Quindío.

Hace poco la  Corte Constitucional ordenó al gobierno repatriar el Tesoro Quimbaya 
 
Es una de las zonas con mayor biodiversidad del país y del mundo lo cual no es extraño por la calidad de sus suelos de origen volcánico y la soledad de la región durante cerca de 200 años; luego de ser totalmente abatida por los españoles su población aborigen, la zona se transformó nuevamente en una espesa selva hasta la llegada de colonos, principalmente antioqueños a mediados del siglo XIX.
 
2. Nativos antes y después, siglo XVI
En dicho territorio existió, antes del siglo X un grupo arqueológico, de orfebres, ceramistas, agricultores y tejedores: un primer grupo Quimbaya, que podríamos llamar Quimbaya Arqueológicos. La orfebrería arqueológica Quimbaya fue la mejor del continente en la época precolombina, siendo éste su rasgo más sobresaliente de su cultura. El estilo Quimbaya tanto en orfebrería como en cerámica se distingue por la elegancia y sencillez sin exceso de decoración. Además, fueron también los mejores ceramistas de Colombia. 
 
A partir del siglo X, este grupo entró en decadencia y paulatinamente fue absorbido por un grupo de tipo caribe y características más elementales, que asimiló solo parte de la cultura anterior. Éste grupo que fue el que encontraron los Conquistadores, al cual llamamos Quimbaya etnohistóricos.
 
Una buena parte del Tesoro Quimbaya que está en España, perteneciente a los Quimbaya Arqueológicos, se encontró en dos sepulturas, en la finca La Soledad, ubicada en el actual municipio de Filandia, Quindío. Es importante destacar que dentro de las piezas no solo hay piezas Quimbaya sino que se encuentran también unas piezas abarrocadas (no tan delicadas como las Quimbaya), que son de la cultura Calima y Sinú, lo que indica que había un comercio entre ambas culturas. Como se sabe, una parte del Tesoro Quimbaya fue regalado por Carlos Holguín Mallarino cuando estaba como presidente encargado, con posteridad a la exposición conmemorativa de los 400 años del Descubrimiento de América, en Madrid Lo regaló a la Reina Regente, Maria Cristina de Habsburgo, como presente por las tierras que la corona española nos había ayudado a recuperar en la península de La Guajira y en la orilla izquierda del río Orinoco. 
 
La ciudad de Cartago en el sitio donde hoy queda Pereira, fue la más importante de las poblaciones de la región tanto por el alto tráfico que tenía entre las provincias del sur y Antioquia, como por ser centro de acopio del oro de toda la hoya del Quindío y Suroccidente de Antioquia. Este predominio fue tal que, recién fundada ésta ciudad, se instaló una casa de fundición para procesar el oro, proveniente tanto de la extracción del oro como de la orfebrería indígena encontrada en tumbas, con lo cual se vulneró fuertemente la orfebrería Quimbaya.
 
Con el traslado de Cartago al valle del río Cauca, en la zona plana adyacente, hecho ocurrido en el año de 1691; y, la desaparición de los grupos Quimbaya y Pijao residentes en la zona, el territorio del Quindío quedó totalmente despoblado durante cerca de 200 años, convirtiéndose nuevamente en una selva impenetrable, con presencia de enfermedades tropicales típicas como el paludismo y con temores para ser nuevamente habitada debido a la actividad del volcán Nevado del Ruiz.
 
3. La Guaquería y sus consecuencias en el estudio de la cultura Quimbaya
La exterminación de los Quimbaya Arqueológicos causó grandes dificultades para analizar de manera detallada su cultura. La única posibilidad de hacerlo fue y sigue siendo a través de los hallazgos de sus tumbas, lo cual fue realizado durante la época de la Colonia por personas ambiciosas (guaqueros, o huaqueros) dedicadas casi que exclusivamente al hallazgo de piezas de oro que en la mayoría de los casos eran fundidas para exportar el precioso material a España. Así, piezas de invaluable valor cultural fueron totalmente destruidas; y, las que aún se conservan reposan en colecciones particulares o institucionales y diferentes museos de Colombia y del mundo, entre ellas el Museo de las Américas.
 
En muchas de las colecciones se presentan las piezas Quimbaya mezcladas con piezas de otras culturas, (Muisca, Sinú y Calima, por ejemplo). Aún está pendiente de hacerse un inventario total y un análisis completo de la Cultura Quimbaya, no obstante los daños causados para la estratigrafía por los guaqueros, especialmente en el siglo XIX con la Colonización Antioqueña.
 
Carlos Alberto Mora Buitrago y Jorge Hernán Velásquez Restrepo
Miembros Academia de Historia del Quindío
Especial para La crónica y colombiaparatodos.net
 
Octubre 9 de 2017
Corte Constitucional ordena al gobierno repatriar el Tesoro Quimbaya
 
La alta corte determinó que el gobierno debe buscar. a través del ministerio de Relaciones Exteriores, la repatriación de las 122 piezas. ​Con una votación de 5 a 1, la Corte Constitucional acogió la ponencia del magistrado Alberto Rojas Ríos y ordenó al gobierno nacional adelantar todos los esfuerzos necesarios para que el Tesoro Quimbaya regrese al país. 
 
De acuerdo con la Corte, las piezas constituyen patrimonio nacional y al ser regaladas se violaron los artículos 63, 72 y 88 de la Constitución Política.
 
Recomendado de archivo: El regalo del Tesoro de los Quimbayas violó los derechos colectivos de los colombianos
 
El presidente de la Academia de Historia del Quindío, AHQ, Jaime Lopera, expresó su alegría por el fallo de la entidad judicial encargada de velar por la integridad de la Constitución. “Esto fue un triunfo de la AHQ”, dijo Lopera, quien añadió que la academia fue coadyuvante del proceso y le prestó al abogado Rincón toda la ayuda necesaria para llevarlo a buen término.
 
Por su parte, el antropólogo quindiano Roberto Restrepo también celebró la determinación de la Corte Constitucional y afirmó que el triunfo se dio a pesar de la poca ayuda de entidades nacionales como el ministerio de Cultura y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia.
 
"No hemos sido notificados": Cancillería
Desde el ministerio de Relaciones Exteriores afirmaron a La crónica, Montenegro estéreo, Facebook Cesáreo Herrera, Facebook Actualidad quindiana que todavía no han sido notificados del fallo y por lo tanto no hay directrices al respecto.
 
Hace un año, la cartera se mostró en contra de iniciar el proceso de repatriación. Las declaraciones se dieron durante la audiencia pública convocada por la Corte Constitucional para escuchar argumentos a favor y en contra. La canciller encargada, Patty Londoño, afirmó en ese entonces que la actuación del presidente Mallarino fue legal y que no existen recursos jurídicos que obliquen a España a devolver el tesoro.
 
El tesoro
Fueron 122 las piezas entregadas, las cuales permanecen en Madrid, en el museo de América, entre las que se encuentran: 11 cuentas de collar, 6 cascos, 9 pasadores de collar, 1 corona, 8 alfileres, 3 recipientes, 5 cascabeles, 17 poporos, 8 colgantes, 2 instrumentos musicales, 21 narigueras y 31 orejeras.
 
Los elementos llegaron a España como un préstamo, para la apertura el 12 de octubre de 1892 del museo, con motivo del cuarto centenario del Descubrimiento de América. Posteriormente, el 4 de mayo de 1893, el presidente Carlos Holguín Mallarino decidió regalárselo a la reina de España, Maria Cristina de Habsburgo-Lorena, en agradecimiento por su colaboración en un conflicto fronterizo con Venezuela.​
 
El proceso por la repatriación
A inicios del presente siglo, desde la AHQ y el gobierno departamental se empezaron a gestionar acciones para lograr la repatriación del tesoro.
 
El 18 de diciembre de 2006 el abogado Felipe Rincón Salgado instauró la primera demanda, alegando que el proceso fue una enajenación ilegal de bienes nacionales, dado que el Congreso no dio su aval y no hubo debate público.
 
El 4 de septiembre de 2009 el juzgado 23 administrativo de Bogotá, del juez Richard Navarro May, determinó que el presidente de la época, Carlos Holguín, cometió un error y la entrega del tesoro fue inconstitucional, motivo por el que ordenó al gobierno adelantar acciones diplomáticas y administrativas para recuperarlo.
 
El 17 de febrero de 2011, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca revocó el fallo del juez, con el argumento de que la acción no había vulnerado los derechos de los colombianos.
 
Rincón llevó el caso al Consejo de Estado, pero éste declaró el 2 de junio de 2011 que se abstenía de revisar la sentencia del tribunal. El último recurso del abogado fue una acción de tutela que llegó en marzo de 2012 a la Corte Constitucional y fue resuelta a su favor este jueves.
 
El Tesoro de los Quimbaya salió ilegalmente del país
 
El abogado Antonio José Rengifo, que ha venido impetrando las acciones legales para que el Estado colombiano reclame oficialmente a España el Tesoro de los Quimbayas, dijo en Armenia que está claro que ese patrimonio nacional salió ilegalmente del país, por tanto debe volver a su sitio de pertenencia, el Quindío.
 
Rengifo, quien también ha defendido la propiedad del galeón San José y las riquezas que tiene adentro como patrimonio cultural e histórico de Colombia, habló con La Crónica sobre los diferentes tópicos del Tesoro de los Quimbayas.
 
¿Es posible la restitución a Colombia del Tesoro de los Quimbayas, que se halla desde 1892 en España?
 
Hay que distinguir los 2 mecanismos existentes para alcanzar la restitución de bienes culturales que han salido ilícitamente de un país de origen. Esto es una lucha internacional, no es solamente una ocurrencia de unos colombianos para que España devuelva la colección Quimbaya. Es más, estamos frente a un problema mundial, donde muchos países están pidiendo que se les restituya lo que ha salido ilícitamente, y hago énfasis en esto, así que no estamos solos.
 
La conferencia de El Cairo, impulsada por Egipto, que reunió unos 25 o 30 países, está en esta actitud de pedir por los cánones institucionales la devolución de tesoros que son patrimonio cultural de las naciones. No se trata de atentar contra la cultura de otras naciones, es simplemente una gestión, no hay lugar a enfrentamientos ni a romper relaciones diplomáticas ni imponer sanciones. ( En la foto el exgobernador  Jaime Lopera Gutiérez, presidente de La Academia de Historia del Quindío).
 
¿Cuáles son entonces esos mecanismos?
 
Uno de ellos es el diplomático, Colombia los ha ejercido. Hubo 2 presidentes que han solicitado la restitución de la colección: Ernesto Samper y Belisario Betancourt, pero nunca se supo qué respondió el Estado español. También la Academia de Historia del Quindío ha ejercido este mecanismo, con buenos oficios y buenas maneras, pero tampoco se sabe la respuesta de los ibéricos, lo que me supone una negativa por parte de ese gobierno.
 
Por tal motivo, y en respuesta a estas negativas, hemos pasado al segundo mecanismo, que busca la vía de la declaratoria judicial de la ilegalidad de esa transferencia. Es decir, salimos del plano de lo diplomático, de los buenos oficios y las buenas maneras, para entrar en el terreno del derecho, donde ya se hicieron 2 declaraciones por parte de la justicia colombiana, y este es un gran mérito, ya que se está argumentando que la transferencia de la colección fue ilegal, anticonstitucional, violatoria de la ley, una ligereza del expresidente Carlos Holguín Mallarino en el año de 1892.
 
¿Podría hablarnos de esas declaraciones judiciales?
 
Una de ellas radica en una primera sentencia del Juez 23 Administrativo de Bogotá, en ese momento el doctor Richart Navarro dijo que la transferencia fue inconstitucional. Sus argumentos fueron que hubo una violación a normas específicas de la Constitución Política colombiana de 1886 y que se ratificaron en la Constitución de 1991. Para entregar esa colección, el entonces presidente Holguín debía tener 2 autorizaciones del Congreso de la República: la primera una autorización para enajenar bienes nacionales, y la segunda para celebrar convenios con otros Estados. Ninguna de las 2 se cumplieron en aquel tiempo.
 
¿Y el segundo fallo?
 
El segundo fallo judicial es más complejo, es del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, el cual dice que revoca la sentencia del Juez 23 Administrativo, argumentando que la acción popular no es el medio idóneo para que se declare la ilegalidad de esa transferencia. Pero al tiempo, este tribunal dijo algo muy importante: que efectivamente en ese 'regalo' hubo una violación a la Constitución.
 
¿Se podría decir que el tribunal argumenta un problema de forma y no de fondo?
 
El Tribunal lo que dice es que se legitime esa transacción, legalizar la ilegalidad en el proceso. Sugiere al Congreso que se le regale la colección Quimbaya a España con los trámites legales. El Tribunal desconoce que una decisión de este tipo no le está permitida al Congreso. El legislativo no puede hacer este tipo de donaciones ya que es enajenar bienes nacionales y eso está prohibido por la ley.
 
Después de los fallos, ¿en qué va hoy el tema?
 
Está para una decisión de la Corte Constitucional. Pero el hecho de existir en la actualidad esas declaraciones judiciales por jueces y tribunales colombianos, ya da lugar para hacer la reclamación en escenarios internacionales para que España devuelva la colección, ¿por qué?, sencillamente porque nadie puede alegar ser tenedor a justo título de unos bienes que se derivan de una transferencia ilegal.
 
¿Pero la Corte Constitucional puede obligar con su fallo al Estado, a través del gobierno para reclamar la colección?
 
Claro que sí y es lo que hemos pedido. Hemos solicitado que la justicia colombiana obligue u ordene al Estado a efectuar las diligencias de reclamación de la colección.
 
¿Por qué el Estado no ha pedido la restitución?
 
Ya evoqué y hay que hacer esa salvedad, de que 2 presidentes ya hicieron esa solicitud y no conocemos la respuesta de España. Lo que es asombro aquí es que en el camino se encuentra uno con oposiciones preocupantes por parte de algunos funcionarios del ministerio de Cultura y la Cancillería, quienes dicen que es mejor que la colección se quede en España, argumentando que en ese país está muy bien guardada y que puede ser observada por millones de colombianos. Uno de los argumentos de la Cancillería en contra de la acción para la restitución de la colección, ha sido que esto podría descomponer las relaciones con el país ibérico, lo cual es completamente absurdo ya que estas son gestiones normales entre los Estados. Esto me dice que ambos ministerios están desconectados de la realidad internacional, donde las naciones piden que se les devuelvan los bienes que son expresión de su patrimonio cultural.
 
Si España se niega a una eventual solicitud del gobierno nacional para restituir el Tesoro Quimbaya, ¿cuáles serían, en derecho, los mecanismos internacionales para solicitar legalmente la repatriación?
 
Son varios según el escenario en el cual se actúe. Pero generalmente esto se hace bajo un derecho de reciprocidad, ya que España también pide que se repatrien varios objetos propios de su cultura y, en la medida que así lo solicite, se puede sugerir al panorama internacional que no se le devuelvan si no accede también a regresar lo que no le pertenece.
 
¿En qué radica la importancia de que se devuelva el Tesoro Quimbaya?
 
Se entiende que esos bienes deben estar en el entorno de donde salieron, como parte de un conjunto de identidades de una cultura muy rica en el trabajo de orfebrería quimbaya. Debería integrar el Museo del Oro de Armenia, ya que es de esta región, además de que se reivindique esa cultura extinta como fueron los Quimbayas, que se recupere su legado, que se hagan estudios e investigaciones sobre su vida. Si logramos devolver a casa la colección, esto sembraría un gran precedente para que se devuelvan otros artículos que están regados por todo el mundo. Todo depende de la capacidad que tengan los quindianos para organizarse y pedir lo que culturalmente le corresponde a este bello territorio, si no existe este último componente va a ser muy difícil, así existan todos los componentes jurídicos.
 
Por Miguel Ángel Rojas Arias
 
Noticias del Tesoro de los Quimbayas en una crónica escrita singular
 
El tesoro de los Quimbayas es un relato fabuloso que ha dejado marca de leyenda en la vida de los colombianos y especialmente de los quindianos. Desde las anécdotas de guaquería alrededor de su hallazgo en tierras del Quindío a fines del siglo 19, pasando por los rumores de una relación especial entre el presidente que lo obsequió y la reina de España, hasta la presunta desaparición de las campanas de Filandia que fueron fundidas con oro de dichas piezas (lo que pudo ocurrir entre 1925 y 1928), todo lo que se refiera a ese acontecimiento es muy singular.
 
Una crónica escrita por Daniel Samper Pizano en El Tiempo, titulada “Al rescate del Tesoro Quimbaya” (domingo 8 de marzo de 1987), evidenció dos intentos de adquisición en préstamo de algunas piezas de esa colección por parte del gobierno colombiano. Ambas gestiones fueron realizadas por Belisario Betancur Cuartas, la primera en 1976 cuando era embajador ante el gobierno de España y la segunda cuando era presidente en 1986.
 
El primer hecho buscaba “el préstamo” de algunas piezas al Museo del Oro de Bogotá. Anota el cronista que” según Betancur, el canje estuvo a punto de cumplirse en 1976, cuando el rey Juan Carlos viajó a Colombia; se frustró, sin embargo por razones desconocidas”. La segunda gestión también se truncó el 22 de julio de 1986, pues Colombia había solicitado en préstamo cuatro piezas, para ser exhibidas en la inauguración del Museo del Oro Quimbaya de Armenia tres días después.
 
Es curiosa, por no decir que pintoresca, la forma como Samper Pizano describe las piezas arqueológicas en su crónica, lo que pareciera más el detalle de alguna transacción comercial que una descripción de colección museística:
 
“Se estima que la tribu Quimbaya, de destacados orfebres, trabajó las piezas entre el siglo VI y el X de la era. Entre ellas hay numerosos objetos pequeños (figuritas, cascabeles, dijes), muchos adornos (pulseras, narigueras, collares) y 25 piezas que pesan más de media libra (250 gramos). Entre estas últimas, once pasan de una libra y cinco pesan más de un kilo. La más pesada es un vaso para cal de 1.323 gramos de 0.44 de ley. Pero la más valiosa, en concepto de la experta española María Paz Cabello, es una figura de 18 centímetros de altura y 1.143 gramos de ley 0.900 a la que se conoce como “el cacique sentado”. Esta figura es el orgullo del Museo de América, que la despliega en algunos de sus catálogos y ocupa la carátula de un libro publicado por esa entidad.
 
“El cacique sentado”, sin embargo, no es una de las cuatro piezas que solicita en préstamo Colombia. El Museo del Oro de Bogotá ha pedido un recipiente de 713 gramos, un “chorote” cubierto de 439 gramos, un vaso ceremonial de 1.011 gramos y un casco de 300 gramos. En total, la petición colombiana comprende -en peso- el 14 por ciento de la colección y -en unidades- el 2.6 por ciento. Tampoco demanda las más conocidas figuras del Tesoro que, aparte de “el cacique sentado”, son “el cacique de pie” (26 centímetros de altura y peso de 629 gramos), u recipiente con forma de cabeza (33 centímetros de altura y 539 gramos) y “mujer con ramilletes” (29 centímetros de altura y 1.150 gramos).
 
En compensación por el préstamo de las cuatro piezas, Colombia ofrece a España en comodato (préstamo de uso) una colección de 120 figuras de oro y 45 de cerámica y concha pertenecientes a siete culturas indígenas. Esta colección estaría documentada y descrita para exhibición”.
 
Es difícil el camino que le queda por recorrer a esta representativa muestra que reposa en el Museo de América en Madrid. Tanto Colombia como España estarán en gestiones muy diferentes, que van desde su recuperación por parte del primero y su retención por parte del segundo. En ambos casos, actitudes muy profesionales se gestionan desde hace años. Colombia espera el fallo de la Corte Constitucional que puede ordenar su repatriación y España acaba de publicar un estudio serio sobre las características de dichas piezas desde el punto de vista antropológico.
 
El caso colombiano destaca la intervención solitaria y constante de la Academia de Historia del Quindío, además de las cartas por un alcalde cuyabro al rey de España, pues no se ha notado el interés ni de la cancillería, ni del ministro de Cultura, ni de su ente dependiente el Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Se elige, entonces, quede en entredicho el parentesco de la actual Canciller de Colombia con el presidente de Colombia de 1892 o que el gobierno nacional evite un conflicto diplomático con la “madre patria”.
 
El caso del gobierno español ha sido manejado con pulso de relojero en los últimos años. Ha quedado en claro un hecho académico sobresaliente: la publicación de una obra titulada “El Tesoro Quimbaya”, que es el reflejo de investigaciones científicas realizadas por autoridades en la materia cultural, entre ellos el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España y el Vicepresidente del CSIC (Consejo Superior de investigaciones Científicas).
 
Lo más destacado es su objetivo de investigación desde enfoques tecnológico de las piezas, antropológico y etnohistórico. Una investigación adelantada por el Estado español, en un momento de posible reclamación internacional, dejaría muy golpeado el internacional, dejaría muy golpeado el interés de Colombia en su repatriación.
 
Vendrán meses o años de larga espera. Mientras tanto, los colombianos seguiremos construyendo incertidumbres, o recibiendo noticias sobre su historial. Como las que también nos relata en otra parte de aquella crónica el señor Samper Pizano: “Durante 85 años Colombia se olvidó del Tesoro. España, entretanto, había creado el Museo de América (1937), al cual se transfirió la colección que hasta entonces permaneciera en el Museo Arqueológico. Durante la guerra civil las piezas fueron metidas en costales y colocadas fuera de la caja fuerte del Banco de España. De esta manera pasaron inadvertidas y se salvaron de saqueos.
 
Al terminar el conflicto, las autoridades mandaron hacer a un orfebre de Córdoba réplicas de todas y cada una de las piezas. Esta colección es la que se conserva en el Museo de América. El tesoro genuino permanece en la caja fuerte del Museo Arqueológico.
 
Los españoles solamente han podido ver en dos oportunidades las piezas originales. La primera fue en 1892, durante la exposición de Sevilla; y la segunda en abril de 1985, cuando se realizó en el Museo de América una exposición de culturas indígenas de los Andes septentrionales. La colección verdadera estuvo expuesta durante algunas horas el día en que el rey inauguró la muestra. Después fue reemplazada por las copias y devuelta en medio de grandes medidas de seguridad a la oscuridad de la caja fuerte”.
 
Por Roberto Restrepo Ramírez
 
La Corte Constitucional tiene dos meses para analizar la ponencia del magistrado Alberto Rojas. De ser aprobada por la plenaria, el gobierno nacional tendrá que hacer todo lo que esté su alcance para lograr la repatriación de las piezas arqueológicas.
 
A continuación, una línea de tiempo con las fechas y los datos más relevantes del recorrido del Tesoro Quimbaya y un registro cronológico del cubrimiento hecho por La crónica:
 
La Corte Constitucional estudia repatriación del tesoro Quimbaya
 
La Corte Constitucional analiza una ponencia del magistrado Alberto Rojas que pide repatriar el tesoro Quimbaya, patrimonio nacional que en el siglo XIX le regaló a España, el presidente colombiano Carlos Holguín Mallarino. 
 
De acuerdo con el presidente de la Academia de Historia del Quindío, Jaime Lopera, el debate que habría de realizarse este jueves 23, tendría una respuesta favorable para que el país logre la repatriación de las 122 piezas arqueológicas incluidas en el tesoro. Sin embargo, al cierre de esta edición no se tenía conocimiento de la conclusión de la Corte.
 
“La Corte Constitucional, compuesta por 9 ministros, debe debatir la ponencia en la que con 5 votos se aprueba la repatriación de las piezas. Esperamos que la respuesta sea favorable porque el presidente Holguín no podía regalar ese patrimonio sin autorización del Congreso”. 
 
Por su parte, Felipe Robledo, miembro de la Academia de Historia, señaló: “Me extrañaría que se tomará una decisión en contra porque el tesoro se debe devolver, en un acto de reivindicación con la soberanía y el patrimonio cultural”.
 
De ser aprobada por la plenaria, el gobierno nacional tendrá que hacer todo lo que esté a su alcance para lograr la repatriación de las piezas arqueológicas: en primera instancia, por la vía diplomática; de no ser posible, por intermedio del Comité Intergubernamental para Fomentar el retorno de los Bienes Culturales a sus países de origen o su restitución en caso de apropiación ilícita de la Unesco. Y en última instancia, por vía jurídica, es decir, solicitar a la justicia española la devolución del tesoro. 
 
El tesoro
 
​Fueron 122 las piezas entregadas, las cuales permanecen en Madrid, en el museo de América, entre las que se encuentran: 11 cuentas de collar, 6 cascos, 9 pasadores de collar, 1 corona, 8 alfileres, 3 recipientes, 5 cascabeles, 17 poporos, 8 colgantes, 2 instrumentos musicales, 21 narigueras y 31 orejeras.
 
Los elementos llegaron a España como un préstamo, para la apertura el 12 de octubre de 1892 del museo, con motivo del cuarto centenario del Descubrimiento de América.
 
Solo hasta 113 años después se abrió la posibilidad de enmendar el error. El abogado Felipe Rincón Salgado instauró la primera demanda, alegando que el proceso fue en sí una enajenación ilegal de bienes nacionales, dado que el Congreso no dio su aval y no hubo debate público.
 
Un siglo atrás, Holguín cometió un error. El 4 de septiembre de 2009 el juzgado 23 administrativo de Bogotá, del juez Richard Navarro May, así lo determinó, señalando que la entrega del tesoro fue inconstitucional, motivo por el que ordenó al gobierno adelantar acciones diplomáticas y administrativas para recuperarlo, lo que no cayó bien en la presidencia, la cancillería y el ministerio de Cultura.
 
El 17 de febrero de 2011, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca revocó el fallo del juez, con el argumento de que la acción no había vulnerado los derechos de los colombianos.
 
Entonces Rincón llevó el caso al Consejo de Estado, que no tomó cartas en el asunto. El último recurso del abogado fue una acción de tutela que el Consejo de Estado denegó pero que llegó en marzo de 2012 a la Corte Constitucional. Allí el magistrado Alberto Rojas Ríos suma argumentos para defender el patrimonio.
 
Redacción
La crónica
 
Otras piezas “Quimbaya” de los tesoros colombianos en el exterior y en el interior del país
 
Las noticias permanentes sobre el llamado Tesoro de los Quimbayas, sobre todo las últimas referentes a lo definido por la Corte Constitucional, nos ponen en el plano de conocimiento de unas piezas de orfebrería que no pertenecieron a sociedades relacionadas con el grupo histórico Quimbaya, sino que obedecen a un contexto regional que hoy simplemente llamamos como el Período Temprano (500 A.C.-600 D.C.).
 
El nombre que se asignó al Tesoro de los Quimbayas en 1891, en la fecha de su descubrimiento, no fue únicamente el de la tribu histórica conocida y divulgada por historiadores que ya la mencionaban a finales del siglo XIX, como Vicente y Ernesto Restrepo, a la sazón dos de los que participaron en la compra y en la entrega de dicho lote de piezas a España en 1892. También  fue denominada esa colección como el “Tesoro de Calarcá”  o, como aparece en el catálogo de exhibición, la Colección Finlandia, aludiendo a Filandia (Quindío), el municipio donde se hizo la guaquería.
 
Era natural que se asignara el nombre Quimbaya a esas piezas, pues era el más popular y el que más se acomodaba a una denominación que la distinguiera de otras figuras de oro que se comerciaban en ese momento, sobretodo las de origen muisca.
 
Los relatos nos indican que en medio del saqueo de la época de colonización en el Eje Cafetero, fueron muchas las piezas que  se adquirieron para colecciones particulares. Las más conocidas fueron las de Leocadio María Arango en Medellín y la de Santiago Vélez en Manizales. También se cree que objetos del Tesoro de los Quimbayas pudieron estar en un lugar de Salento, en manos de otro coleccionista radicado allí.
 
El camino que seguían estas piezas, admiradas por todos, pudo ser el de su compra por coleccionistas extranjeros que las sacaron fácilmente hasta sus países de origen. Lamentable es que uno de los historiadores Restrepo, Vicente, haya vendido parte del lote que se donaría a España al Instituto Smithsoniano, incluyendo su propia colección, como lo anotó María Elvira Bonilla en su artículo “El  éxodo del oro” (Lecturas Dominicales de El Tiempo, 9 de junio de 1985).
 
Poporos, cascos, diademas y otras representaciones de mayor volumen, del  Período Temprano, siempre han llamado la atención de los museos del mundo, porque ese fue el destino final desde el siglo XIX. Aunque en Colombia, pocas  se exhiben en el Museo del Oro de Bogotá, pues por algunas razones se quedaron, se tiene la certeza que también fueron ofrecidas.  La figura más icónica de todas fue el llamado “poporo Quimbaya” de las cuatro esferas. Fue encontrado en una vereda de Yarumal (Antioquia) y durante el siglo XIX y principios del siglo XX fue guardado por sus consecutivos propietarios hasta que llegó a manos del Gerente del Banco de la República en la década de los treinta y con él comenzó la famosa colección del Museo del Oro. Fue comprado a la señora Magdalena Amador en 1939.
 
Por su volumen, belleza y maravillosa estética, las piezas orfebres del Período Temprano han llamado más la atención que las del Período Tardío (800 D.C.- siglo XVI), aunque entre éstas sobresalen sus pectorales con figuras repujadas, que todavía son saqueadas en las tumbas del Quindío. En noviembre de 1987, la prensa nacional divulgó una noticia fabulosa, como así lo anotó el medio periodístico:  “La arqueología colombiana está de plácemes, ha encontrado un nuevo tesoro de la cultura Quimbaya clásica, único en el mundo, y cuyo costo es invaluable. Este tesoro, que están en las arcas del Banco de la República, fue hallado en el valle medio del río Magdalena hace seis meses. Consta de doce piezas de orfebrería precolombina, elaboradas por una comunidad maestra en el manejo del oro y que conforman un ajuar fúnebre” (El Tiempo, noviembre 1 de 1987).
 
De estas piezas, tres se encuentran hoy exhibidas en el Museo del Oro Quimbaya de Armenia: la parte superior de un recipiente (poporo) fitomorfo, una diadema con láminas semejando plumería y un casco repujado. Es admirable la comparación que se hace de la estética de este casco con los que conforman el Tesoro de los Quimbayas y cuyas fotografías se exhiben también en Armenia, al frente de la vitrina donde está la pieza orfebre. También en este museo de la capital del Quindío se exhibe un poporo muy parecido al encontrado en Yarumal, aunque de él no se tienen datos certeros de su procedencia.
 
El Museo del Oro de Bogotá cuenta con otros testimonios metálicos exhibidos de la región de influencia del Período Temprano, cuya procedencia tambien es desconocida. Se destaca uno en especial, un poporo antropomorfo, que se encuentra fragmentado y del cual hay una historia singular: se dice que, al encontrarse roto en el lote del Tesoro de los Quimbayas, se quedó en Colombia.  Se trata específicamente de “la imagen de una mujer sentada, cuyo rostro está partido” y que es mencionado en una crónica de Daniel Samper Pizano titulada “Colombia busca rescatar oro Quimbaya en España” (El Tiempo, domingo 8 de marzo de 1987).
 
Mientras se hace remembranza de tantos objetos de estos pueblos chamánicos, que habitaron la extensa región central de Colombia hace 2500 años, ellos reposan en colecciones particulares y museos del mundo entero. Prueba palpable de esto, que nos muestra además la salida y comercio descontrolados de tales símbolos de la nacionalidad, son las noticias locales de sus hallazgos en municipio del Quindío en los últimos 30 años y un inventario realizado por la subdirectora técnica del Museo del Oro, Clemencia Plazas, en 1973.  En él se mencionan museos del mundo donde se encuentran objetos de los Períodos Temprano y Tardío, también reseñados en esas colecciones como objetos de la Cultura Quimbaya. De los datos allí consignados, los siguientes parecen corresponde a la tradición orfebre del período del Tesoro de los Quimbayas y que además llaman la atención por sus especificaciones históricas o de adquisición:
 
Victoria y Albert Museum de Londres: 86 piezas en su mayoría Quimbayas. Vendidas por el señor Vicentre Restrepo el 29 de mayo de 1872.
National Museete de Copenhage: 62 piezas de las culturas Muisca y Quimbaya.
Reitberg Museum de Zurich: un casco Quimbaya y dos figuras votivas de gran valor.
Museo de Hamburgo: 107 piezas de las culturas Muisca y Quimbaya.
Museo de Bremen: 127 piezas de las culturas Muisca y Quimbaya.
Museo de Munich: 84 piezas de las culturas Muisca, Quimbaya y Calima.
Museo de Berlín: 33 piezas de las culturas Quimbaya y Muisca.
Museo del Hombre de París: 120 piezas de las culturas Quimbaya, Muisca y Calima.
Museo Luigi Pignorini de Roma: 16 piezas de la cultura Quimbaya”
 
Aunque en este inventario aparece el Museo Británico, con “263 piezas representativas de distintas culturas”, vale la pena mencionar que allí se exhibe un casco repujado del Período Temprano, de acuerdo con información suministrada en alguna oportunidad por el arquitecto Quindiano Luis Alfonso Escobar. En la publicación de Bonilla de El Tiempo aparece una fotografía de un “cuello de poporo con cinco rostros de la cultura quimbaya” de dicho museo de Londres, que refuerza mucho más esta información.
 
Roberto Restrepo Ramírez
 
La región. Octubre 20 de 2017 
 
“El regreso del tesoro Quimbaya es un triunfo para el país”
 
Tras conocer el fallo de la Corte Constitucional, en el que obligan la repatriación del tesoro Quimbaya que se encuentra en España, el presidente de la Academia de Historia del Quindío, Jaime Lopera, aseguró que es un triunfo para el país.
 
“Para el Quindío representa un triunfo importante, porque es un tesoro que salió de nuestro territorio, pero es aún más significativo para el país, ya que es el retorno de un patrimonio histórico que estuvo durante más de 110 años en España y que ya era hora de que volviera. Es el fruto de una cruzada que iniciamos hace más de 11 años, a través de abogados con los que llegamos a distintas instancias judiciales”, afirmó el historiador.
 
La decisión tomada este jueves por medio de una votación entre los magistrados, donde cinco votaron a favor y uno en contra, ordena al presidente de la República que haga todo lo que esté en sus manos para recuperar el tesoro.  
 
“Los magistrados Alejandro Linares, Diana Fajardo, Antonio José Lizarazo y José Fernando Reyes acogieron los argumentos, mientras que Carlos Bernal salvó su voto. La votación del expediente no tuvo el voto de los magistrados Luis Guillermo Guerrero y Gloria Stella Ortiz, quienes estuvieron ausentes de la Sala Plena”, afirma un medio de comunicación nacional.
 
“Es un trámite largo”
Lopera afirmó que, a pesar de la sentencia los trámites son demorados para volver a tener en Colombia las 122 piezas.
 
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“Todavía hay un largo camino para que el tesoro vuelva. El primer paso es que el gobierno está obligado a iniciar los trámites para pedirle al rey de España la devolución del mismo, pero mientras ellos deciden cómo lo van a hacer se puede demorar un tiempo largo. Sin embargo, vemos más cerca la posibilidad de recuperarlos”.
 
11 años de batalla 
 
El quindiano afirmó que la batalla para conseguir el resultado se inició hace 11 años, cuando la Academia de Historia del Quindío envió comunicaciones a la Cancillería, a los presidentes, a la Unesco y a diferentes organizaciones internacionales reclamando el derecho que tiene el país de que su patrimonio permanezca en su territorio.
 
“El tesoro salió de una guaca situada entre Quimbaya y Filandia y representa un valor artístico inmenso. Aunque la academia fue la que lideró todo el proceso, hubo un abogado que coadyuvó para que se llevará a cabo. Nosotros le fuimos entregando pruebas de lo que significa el tesoro y el contrato original mediante el cual el Estado colombiano compró la riqueza en forma de poporos, máscaras y joyas de oro. Esa riqueza pertenecía al Estado colombiano y fue regalada por un presidente a la reina de España en 1892, desde entonces permanece en el museo de las Américas en Madrid”.