16 Mayo - 2020

La crisis climática aumentará la abundancia de patógenos en los suelos de todo el mundo

La crisis climática aumentará la abundancia de patógenos en los suelos de todo el mundo. Los suelos son reservorios importantes de hongos patógenos de plantas a escala global.

Autor : Sinc
 
Foto: Pixabay.
 
El estudio demuestra que la prevalencia de los microbios incrementará con el cambio global, lo que podría afectar a nuestra capacidad para producir alimentos en el futuro.
 
Una cucharada de suelo contiene millones de microbios y la mayoría de ellos son beneficiosos para los seres humanos porque regulan el clima de la tierra, generan la fertilidad de los suelos y ayudan a producir los alimentos que consumimos. Otros, sin embargo, son capaces de devastar regiones enteras de campos de cultivos, llevando a importantes crisis económicas y de hambruna.
 
“Los recientes acontecimientos globales han recordado a la humanidad que esta inmensa mayoría de microbios pueden tener un gran impacto en nuestras vidas. Por ello, es fundamental que sepamos quienes son estos mircroorganismos y qué funciones cumplen, de forma que podamos mantener nuestra calidad de vida en el futuro”, explica Manuel Delgado Baquerizo, líder del Laboratorio de Biodiversidad y Funcionamiento Ecosistémico de la Universidad Pablo de Olavide —UPO—.
 
El investigador ha dirigido un trabajo, publicado en la revista Nature Climate Change, que demuestra que el cambio climático aumentará la proporción de hongos patógenos de plantas en los suelos de todo el mundo. A través del primer atlas mundial de patógenos, los investigadores son capaces de identificar y observar la distribución y evolución de estos patógenos.
 
De este modo, se podrá predecir mejor cuáles son y serán aquellas regiones de la tierra más vulnerables a plagas microbiológicas en un futuro cercano. Así se identifican zonas de Asia, África, Australia y América con una gran proporción de patógenos de plantas en sus suelos. Estas regiones corresponden a zonas cálidas, áridas y tropicales. 
 
“Nuestro atlas de patógenos detecta los puntos calientes de la tierra que contienen mayor proporción de patógenos de plantas en sus suelos, y nos avisa de que el calentamiento global va a aumentar la proporción de estos importantes organismos a escala global”, explica Delgado-Baquerizo.
 
Según el experto, “tenemos que estar preparados para enfrentarnos a futuras crisis asociadas con el incremento de los patógenos de plantas, ya que esto podría limitar nuestra capacidad de producir comida bajo condiciones de cambio global”. 
 
El estudio contribuye, por tanto, a entender cómo el cambio climático afectará a la producción de alimentos y a la subsistencia de un gran número de personas en todo el mundo. 
 
Poner cara a los hongos
 
El estudio no solo identifica los hongos patógenos de plantas más comunes en suelos de todo el mundo, sino que sugiere que nuestros suelos son un reservorio importante de este tipo de patógenos a escala global.
 
“El calentamiento global ya está aquí y ha llegado para quedarse. Por ello, es fundamental que aprendamos a predecir cómo los microbios del suelo que controlan nuestra capacidad de producir alimentos responderán al cambio climático, sobre todo si queremos alimentar a la creciente población mundial”, destaca Delgado-Baquerizo.
 
Para el científico, el estudio demuestra en experimentos de campo, con secuenciación de ADN, y en muestreos globales, que el incremento de temperatura esta positivamente asociado a una mayor proporción de patógenos de plantas en suelos de todo el mundo.
 
Para llevar a cabo este estudio, los investigadores realizaron un muestreo global de suelo incluyendo 235 localizaciones de la tierra en seis continentes y 18 países, que van desde zonas desérticas a bosques tropicales. Además, usaron un experimento de cambio climático que fue instalado y ha sido mantenido durante la última década por el laboratorio de Fernando T. Maestre, de la Universidad de Alicante.
 
Artículo publicado en Sinc La ciencia es noticia.
Referencia :
Delgado-Baquerizo et al. “The proportion of soil-borne pathogens increases with warming at the global scale”. Nature Climate Change. 
 
Salud / MAY 15 2020 / 1 day before
Hablar en espacios cerrados deja restos de coronavirus más de ocho minutos
 
 
 
Autor : EFE
 
Hablar en espacios cerrados deja restos de coronavirus más de ocho minutos
Imagen de referencia
Foto : Pixabay.
Un minuto de conversación en voz alta podría generar más de 1.000 gotitas cargadas de virus capaces de permanecer en el aire durante ocho minutos o más.
 
Los virus respiratorios pueden transmitirse por medio de gotitas que se generan al estornudar o toser, pero ¿y al hablar? Un equipo de científicos estadounidenses ha constatado que charlar con normalidad en ambientes cerrados podría conllevar un riesgo sustancial de transmisión del SARS-CoV-2.
 
El habla produce miles de gotas de fluido oral por segundo y estas pueden albergar patógenos respiratorios como el virus del sarampión o el de la gripe, pero también se han detectado altas cargas virales del SARS-CoV-2 en los fluidos de pacientes con la enfermedad de la COVID-19, incluidos aquellos asintomáticos.
 
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Según este nuevo estudio, un minuto de habla en voz alta genera al menos 1.000 núcleos de gotas que contienen viriones —partícula vírica morfológicamente completa con capacidad de infectar— que permanecen en el aire de 8 a 14 minutos en espacios cerrados, por lo tanto, estas podrían ser inhaladas por otras personas y desencadenar en ellos una nueva infección por SARS-CoV-2, advierten los autores.
 
"En un entorno de aire estancado, las gotitas generadas por el habla persistirán como una nube que desciende lentamente y que emana de la boca del hablante, con una velocidad de descenso que viene determinada por el diámetro de esas gotas ya deshidratadas -las gotitas generadas por el habla se reducen rápidamente hasta en un 34% respecto al tamaño original debido a la evaporación del agua-".
 
Los responsables de este trabajo son científicos del Instituto de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos y de la Escuela Médica Perelman de la Universidad de Pensilvania, también de ese país, y los resultados se publican en la revista Pnas.
 
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Para llegar a sus conclusiones el equipo de Philip Anfinrud y Adriaan Bax y sus colegas utilizaron la dispersión de la luz láser para examinar las pequeñas gotas que pueden permanecer en el aire durante minutos después de ser expulsadas de la boca de una persona.
 
El equipo trabajó con varios pacientes a los que les hicieron repetir en un sitio cerrado, en voz alta y durante 25 segundos la frase "stay healthy" —mantente sano—, con el objetivo de observar la dispersión de luz de los núcleos de gotitas del habla en el aire.
 
Así, obtuvieron estimaciones cuantitativas tanto del número como del tamaño de las gotitas que permanecen en el aire.
 
Suponiendo que la saliva de una personas contiene aproximadamente 7 millones de copias del SARS-CoV-2 por mililitro, los autores calculan, con esta y otras variables, que un minuto de conversación en voz alta podría generar más de 1.000 gotitas cargadas de virus capaces de permanecer en el aire durante ocho minutos o más.
 
Los investigadores han considerado para este estudio las gotas pequeñas (4 micrómetros) y no las más grandes, que también son abundantes pero que están asociadas a una transferencia directa del virus o a la transmisión vía fómites, es decir, superficies. 
 
Pastilla para espesar saliva podría reducir riesgo de contagio de Covid-19
 
Autor : EFE
 
"Los resultados previos muestras una reducción de la duración de la suspensión de partículas en el aire al cambiar las propiedades físicas de la saliva", señalan los investigadores.
 
Investigadores de la Universidad del Centro de Florida —UCF— buscan reducir las posibilidades de contagio del COVID-19 en lugares donde es difícil guardar la distancia de seguridad mediante un producto que espese temporalmente la saliva de las personas.
 
De esa manera, las gotas de saliva que al toser, hablar o simplemente al respirar quedan flotando en el aire tenderían a caer al suelo y no habría tantas posibilidades de que otra persona las inhalase, se posaran en superficies o entrasen en los sistemas de calefacción o aire acondicionado, según UCF.
 
Combinada con una máscara o tapabocas, la pastilla puede acortar la distancia de seguridad requerida para protegerse del contagio de 1,80 metros a unos 60 centímetros, de acuerdo con los datos preliminares obtenidos en pruebas de laboratorio.
 
Según la información publicada en la página electrónica de UCF, la Fundación Nacional de la Ciencia de EE.UU. otorgó uno de sus premios a la investigación de respuesta rápida, dotado de 200.000 dólares, al equipo que dirige Mike Kinzel, profesor adjunto del Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial.
 
Kinzel y su equipo se proponen crear algo tan simple como una tableta hecha de almidón de maíz o caramelo que la gente podría tomar antes de ir al trabajo, centros de enseñanza o tiendas o supermercados ahora que muchos estados de EE.UU. empiezan a salir del confinamiento y es más difícil mantener la distancia de seguridad con otras personas.
 
Para explicar el proyecto, Kinzel usa el símil de las nubes formadas por pequeñas partículas que flotan en el aire durante horas hasta que colisionan entre ellas y forman unas partículas más grandes que caen a la tierra como gotas de lluvia.
 
"No queremos que las partículas —de saliva— vuelen con el viento sino que caigan como la lluvia", explica.
 
Kareem Ahmed, también profesor adjunto del Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial y "número dos" de la investigación, señala que mantener "la distancia de seis pies —1,80 metros— es muy buena como pauta general".
 
Sin embargo, en lugares cerrados como las oficinas, las tiendas de alimentación, el transporte público o los hospitales las partículas van a "interactuar con las superficies y los sistemas de ventilación, calefacción y aire acondicionado".
 
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Los investigadores de postdoctorado Douglas Héctor Fontes y Jonathan Reyes están realizando simulaciones y pruebas de laboratorio para comprobar que la idea de espesar la saliva es buena y determinar el punto de viscosidad, densidad y otros aspectos necesarios para que sea efectiva.
 
"Los resultados preliminares muestras una reducción significativa de la duración de la suspensión de partículas en el aire al cambiar las propiedades físicas de la saliva", señala Fontes.
 
Su colega Reyes, que estudia el modo en que las partículas viajan, encontró resultados similares. Las partículas no llegan tan lejos y caen antes, dijo.