20 Julio - 2020

Gobernador Jaramillo presiona reapertura del turismo poniendo en peligro a los quindianos

Desde que la peste del coronavirus hizo presencia entre nosotros se suscitó un debate alrededor del dilema entre salud y economía. ¿Cuál era la prioridad para el Estado y la sociedad en medio de la peor crisis sanitaria que se ha conocido en Colombia en los últimos años?, ha sido la pregunta formulada de manera recurrente.

Esperar que pase el gran rebrote como en otros países y así se evitan contagios y cantidades de muertos
 
Por Horacio Duque Giraldo
 
 
Con casi seis meses de difusión de la Covid19 ya no hay duda que lo primero es la salud. China, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Alemania, Vietnam, Tailandia son ejemplos de sociedades en las que ha primado el control del coronavirus, ejecutando planes de prevención, control y atención de la población infectada con cuarentenas, distanciamientos, testeos, en hospitales y centros de salud adecuadamente dotados con respiradores y Ucis.
 
En los Estados en los que se ha priorizado el mercado, las ganancias y la acumulación de los grandes potentados, las consecuencias han sido un desastre humano espantoso. Los Estados Unidos, Brasil, Gran Bretaña son un ejemplo de eso. En estados como el de la Florida, que vive del turismo, el daño es descomunal. Igual en Texas y en California. En Gran Bretaña la reapertura puede traer otras 200 mil muertes.
 
Lo del Brasil con su Presidente desconociendo el Covid19 es terrible. La población contaminada crece  de manera exponencial y los muertos se dan por miles.
 
El gobernador del Quindío,  el señor Jaramillo, está forzando una reapertura del departamento para que el turismo entre a prestar sus servicios normalmente, permitiendo el ingreso al territorio y a los municipios de miles de turistas con todos los riesgos que tal hecho traería, con consecuencias y daños peores que los que el terremoto del 99 nos dejó.
 
Las intenciones del gobernador son un verdadero atentado a los quindianos. Un acto criminal
 
Si bien hoy los infectados y fallecidos en el Quindío no son muchos, producto de un sub registro de las personas con la Covid19, por las deficiencias en el testeo;  con una reapertura inoportuna las cosas se pueden complicar generando una catástrofe social y sanitaria de enormes proporciones. En el departamento apenas hay 45 UCIS, de las cuales apenas estan disponibles 4.
 
La salida en falso  del Gobernador es además el reflejo de sus improvisaciones y del desacople de su Plan de desarrollo frente al Coronavirus.
 
Es el resultado de su ejercicio politiquero de la gestión de los asuntos públicos de la region como lo hemos podido comprobar con las crisis institucionales de las Alcaldías de Armenia y Calarca donde ha querido imponer la regla neoliberal de las privatizaciones y el endeudamiento.
 
Al gobernador y a su senador Mario Castaño solo les importa asaltar la contratación pública del departamento, de Armenia y de Calarca. Estan detrás de cientos de contratos de prestación de servicios para ampliar su caudal electoral, y la del señor de la Dirección liberal, el ex Presidente Cesar Gaviria.
 
Que no pretenda resolver los problemas de desempleo y cierre de empresas en el Quindío con una medida suicida que pone en grave riesgo a más de medio millón de habitantes.
 
Frente a las aterradoras intenciones del gobernador hay que elevar la protesta por las redes y se deben adelantar acciones de desobediencia civil para rechazar este disparatado plan.
 
Lo que proceden son los cacerolazos, los plantones y acciones por las redes sociales exigiendo de la administración seccional y municipales apoyos a los hogares con rentas básicas, con seguridad alimentaria y con programas de salud directos en los hogares.
 
No a la reapertura tiene que ser la voz mayoritaria de los quindianos.
 
Con el coronavirus no se juega a punta de politiquería y corrupción.