04 Enero - 2019

Gobernador del Quindío aprovechará los 20 años del terremoto para apoyar su sucesor

Se dice que puede ser el actual gerente de la Zona Franca, para ello el 25 de enero de 2019, fecha en que cumplimos los armenios 20 años del sismo, con un saldo de más de 1.500 muertos, podrían estar el presidente Iván Duque Márquez y el expresidente Andrés Pastrana Arango, pero ya las fuerzas vivas de este departamento le dijeron no más a Carlos Eduardo Osorio Buriticá, su Misión Posible, MP, se volvió Misión Imposible.

Lo que no se había dicho sobre el terremoto de 1999 del Eje Cafetero 
 
Por Alberto Rosas Londoño albertorosasl@hotmail.com
 
Al conmemorase el vigésimo aniversario del terremoto que afecto nuestra región, es oportuno y necesario hacer remembranza de este capitulo que se constituye en parte trascendente de nuestra historia. Por considerarlo de suma importancia para los tomadores de decisiones en casos de crisis originadas por desastres naturales o antrópicos, me permito hacer un recuento de algunos aspectos quizá desconocidos no solo por la comunidad sino por las mismas autoridades y por los integrantes del Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres con respecto a este fenómeno natural que afecto a nuestra región. Agregando además
que “Pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”.
 
En el municipio de Armenia no existía Comité Local de Emergencia porque el alcalde de la época no le vio importancia. Este solo se vino a implementar 3 meses después por cuestiones legales de la reconstrucción. Las entidades de socorro: Bomberos, Cruz Roja y Defensa Civil, como entes operativos, desempeñaban la función armónicamente por iniciativa propia. Con antelación al evento sísmico se habían realizado seminarios talleres sobre  terremotos en todos los municipios del Quindío y se habían implementado los respectivos planes de contingencia.
 
Desde hacía varios años el Comandante de Bomberos Armenia y un grupo de ciudadanos y técnicos veníamos insistiendo sobre la amenaza que representaban las instalaciones físicas del cuartel de Bomberos, pero no se le prestó atención por parte de la administración municipal. En el mes de Octubre de 1998 se realizó un simulacro a nivel departamental en el cual participaron más de 200 personas adscritas no solo a las entidades de socorro sino también a otras instituciones afines al Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres.
 
Con antelación se habían concertado los sitios de Centro de Operaciones Emergencia (COE) o sala de crisis principal y alternativas, en su orden: sede Bomberos, sede Cruz Roja y sede Corporación Autónoma Regional. Ante el colapso del Cuartel de Bomberos, se optó por la Cruz Roja. ( Foto, de izquierda a derecha, Luis carlos Martínez y Alberto Rosas Londoño, expertos en eventos sísmicos, estarán en varios ciclos de conferencias  de colombiaparatodos.net y el periódico físico Actualidad quindiana). 
 
Igual se tenía previamente coordinada con medicina legal y el CTI la morgue alterna ubicada en el polideportivo de la Universidad del Quindío. Ya se había descalificado el coliseo del Café por falta de seguridad y otros servicios públicos. Las instalaciones del Hospital de Zona se habían reforzado con anticipación. Con el sismo de las 13.19 horas muchas instalaciones se averiaron, pero la réplica de las 17.00 horas complemento la acción devastadora.
 
Antes del evento, con la Secretaria de Educación del departamento, se hicieron simulacros de evacuación en los diferentes establecimientos educativos del Quindío. Se tenían concertados Módulos de estabilización y clasificación (MEC) en la Universidad del Quindío, Polideportivo El Cafetero y en la Terminal de transporte. A las 48 horas de ocurrido el evento el sistema de salud ya estaba abasteciendo sus unidades locales.
 
En el hospital de zona en las primeras 12 horas se atendieron más de 800 pacientes. Varios buses de servicio urbano se improvisaron como puestos de salud y salas de enfermería. A las tres horas de ocurrido el evento ya se estaban rescatando personas en los sitios colapsados. Faltó comunicación del sector salud con las entidades de socorro y de estas con las  entidades de socorro y de estas con las instituciones de seguridad, lo cual dificulto la operación.
 
Los saqueos se iniciaron por terquedad de los mandos de la Fuerza Publica, sabido es que no solo en Colombia sino en cualquier parte del mundo lo primero que se debe hacer es asegurar el área. Inicialmente se perdió la figura del Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres, vinieron muchos personajes en actitud de protagonizar más que de apoyar. El protocolo dice que no se debe desconocer la organización local.
 
Proliferaron falsos médicos, falsas enfermeras, falsos socorristas, falsos funcionarios. El área de salud fue la más fortalecida y su desempeño merece especial exaltación, no obstante su nivel de afectación equivalente al 70%. Si bien es cierto el cuartel de bomberos Armenia colapso y perecieron 6 de sus integrantes, 13 de sus 16 vehículos se perdieron; pero desde allí mismo se empezó a rescatar tanto a los fallecidos como a equipo de la institución, con personal de otros turnos y de otras entidades.
 
Igual sucedió en el cuartel central de la Policía del Quindío donde perecieron 18 de sus efectivos, hicieron su propio rescate y además, en la medida de sus posibilidades, prestaron vigilancia a buena parte de la ciudad. Esta situación hizo que Armenia quedara desprotegida, en parte, lo cual fue determinante en la iniciación de los saqueos. Muchos médicos, auxiliares, socorristas, trabajadores de desastres y otros que llegaron a apoyar, pero sin autosuficiencia lo cual se convirtió en un lastre y conformaron lo que llamamos  “ El Segundo Desastre “.
 
Al tercer día del evento unos estudiantes de Ingeniería de la universidad del Quindío  integrantes del Grupo de Evaluación Postsísmica estructural, Gepse, ya estaba realizando evaluación respectiva, lo cual fue de gran ayuda para la rehabilitación y reconstrucción. A las 48 horas de ocurrido el evento la Defensa Civil del Quindío estaba confeccionando comida caliente y apoyando con ello a más de 300 rescatistas de bomberos Armenia, Defensa Civil y otras entidades que lo requerían.
 
El evento ocurrió a las 13:19 horas, pero solo tres horas después logró reunirse el Centro de Operaciones Emergencia, COE,  en las instalaciones de la Cruz Roja del Quindío. Por razones obvias en el supermercado  “La Candelaria”, ubicado en la parte posterior del cuartel de bomberos, se implementó otro módulo de estabilización y clasificación y simultáneamente el Puesto de Mando de los bomberos tanto locales como foráneos.
 
En apoyo a la atención del desastre se reportaron 62 misiones extranjeras: Estados Unidos, Venezuela, Méjico, República Dominicana, Japón, Chile, Inglaterra, España, Francia, Rusia, Gran Bretaña, Hungría, Argentina, Alemania, Ecuador, Bélgica y Holanda, entre otras. En el barrio Brasilia, uno de los más afectados, con la mayoría de sus calles peatonales unas viviendas colapsaban contra otras y se limitaron las vías de evacuación. El principal problema de las estructuras colapsadas, sobre todo al sur de la ciudad, se dio por defecto de balcones, miradores, techos y volados improvisados y construidos sin ninguna técnica y con materiales no recomendables.
 
En el sector salud inicialmente hubo déficit de: antidepresivos, antihipertensivos, anti convulsionantes e insulina. Fueron de gran demanda los anticonceptivos (pastillas y preservativos) al igual que toallas higiénicas. No hubo canal se suministros de insumos del sector salud (Gasa, algodón, alcohol, esparadrapo, tapabocas, guantes, etc.) hacia las entidades de socorro.
 
Hubo desorganización de muchos puestos de mando unificado por la inexistencia de los protocolos de actuación. Esta situación motivo la implementación de unos procesos a seguir que hoy sirven para un mejor manejo de estos eventos. El gobierno nacional desplazo al ente departamental, lo cual tuvo incidencia políticas negativas para el departamento.
 
Fue determinante la utilización de motocicletas para hacer la Evaluación de daños y análisis de necesidades (EDAN) inicial.
Fue un acierto el hecho de que los apoyos de las entidades de socorro llegadas tanto del país como del exterior, llegaran a sus respectivas sedes institucionales.
 
Se  contaba con un centro de reservas con equipos para rescate y otros, pero no se contaba con lubricantes y combustibles para operarlos y lo peor, no se sabían utilizar; por razones de tramitomanía no se hicieron entrenamientos previos con este material.
Posterior al evento la Fuerza pública no facilitaba la labor a las entidades de socorro, lo cual dificulto el manejo.
Hubo intento de asonada en la sede de la Cruz Roja del Quindío, en busca de víveres.
 
Muchos cadáveres fueron conducidos a la morgue alterna sin ninguna información complementaria (Nombres, apellidos, documentos, dirección, parientes, etc.), lo cual hizo muy difícil la labor de identificación. Inicialmente no se tenía el control de la salida ni llegada de personas de otras partes del país o de otros países lo que fomento el segundo desastre.
 
Se perdieron muchos víveres y otros que llegaron al aeropuerto El Edén pero sin control de su remitente y menos aún de su destinatario. En esta terminal se llegaron a realizar hasta 650 operaciones aéreas por día.
 
La plaza de toros El Bosque fue habilitada como receptáculo de retenidos.
 
Cerca de 3.000 indigentes que residían alrededor de la galería, se convirtieron en un problema social.
La alcaldía de Armenia funciono unos meses en la sede de la Defensa Civil del Quindío.
Muchos socorristas así como un sinnúmero de trabajadores del desastre fueron víctimas olvidadas.
Hubo gran proliferación de iglesias y sectas religiosas.
 
Una característica especial fue el turismo de desastre promovido por algunos funcionarios del ente nacional.
La participación de la comunidad en la reconstrucción fue muy incipiente, se prefirió la mano de obra foránea por cuanto las ONG de la reconstrucción traían sus propios grupos de trabajo. A lo anterior se sumó el hecho de que como se suministraba apoyo de alimentación, muchos obreros prefirieron el ocio.
 
Muchos Comités locales para la prevención y atención de desastres perdieron su rumbo y operaron independientemente.
El Fondo Rotatorio del Ejercito Seccional Cali suministro unas raciones con ciertos productos vencidos. La mayoría de medios de información se dedicaron al sensacionalismo más que a la información.
 
Señal Colombia a partir del tercer día empezó a lanzar una programación interesante para la atención del evento. La organización Scouts de Colombia realizo una labor muy interesante en el tema de administración de albergues y como guías de los grupos de rescate foráneos.
 
En la reconstrucción falto buena parte del tejido social.
 
Hubo un vacío muy grande en el manejo psicológico tanto de la comunidad como de los socorristas, sobre este particular aún se tienen secuelas representadas en los altos índices de suicidios en el departamento. El Forec desprotegió a pequeños comerciantes, lo cual indicio en la fase de reconstrucción. En la reconstrucción participaron ONG y otras entidades no expertas en el tema lo cual incidió negativamente en la misma.
 
Citación especial merece el municipio de La Tebaida donde la población antes del evento era de 20.000 habitantes y posteriormente se duplico por el arribo de familias enteras de los departamentos vecinos. Muchos personajes de la Calle del Cartucho de Bogotá resultaron radicados en Armenia.
 
De  la época del terremoto a la fecha la ciudad de Armenia presenta uno de los índices más altos de desempleo en el país, en razón a que muchas personas y familias enteras llegaron de otras regiones en busca de mejores condiciones económicas y laborales
Luego del terremoto muchas personas y aun familias enteras de Caldas, Risaralda y Quindío viajaron al exterior, especialmente a Europa no solo por temor a otro terremoto sino buscando mejores horizontes.
 
Asimismo muchos indigentes y drogadictos han tenido como origen la ocurrencia de terremoto. Quizá lo más importante fueron las  demostraciones del pueblo quindiano y la hermandad de las Instituciones que conformaban el Comité Regional para la Prevención y Atención de Desastres: Bomberos, Cruz Roja y Defensa Civil, entre otras que en torno a la Gobernación del departamento pudieron saborear la satisfacción del deber cumplido.
 
Nuestros grupos de socorro: Bomberos, Cruz Roja y Defensa Civil, nada tienen que envidiarle a los grupos extranjeros que llegaron en apoyo, en relación a conocimiento, arrojo y disciplina. No obstante las anteriores consideraciones, nuestra ”Ciudad Milagro” sigue su pujanza en medio de dificultades como parte del proceso de desarrollo que conllevan los desastres. La solidaridad tanto nacional como extranjera y local, contribuyo al logro del desarrollo sostenible, con las consabidas secuelas socioculturales y con la condición del sometimiento a las normas de sismoresistencia vigentes, al cambio de cultura sobre los terremotos; pero al mismo tiempo con la convicción que “Donde ha temblado, vuelve a temblar”
 
Alberto Rosas Londoño
 
Albertorosasl@hotmail.com