02 Abril - 2017

Glosas finales a las glosas de Gilberto Montalvo Jiménez

Hubiera preferido no darle importancia a las erradas “glosas” que usted ha formulado a mi ensayo sobre la corrupción política en el departamento del Quindío, publicado en la revista Razón Pública y referido a denunciar la podredumbre del por usted mismo llamado despectivamente el “carrielismo”.

Glosas finales a las glosas de Gilberto montalvo 
 
Por Alpher Rojas
 
Señor Montalvo:
 
Sin embargo, como no se -aunque lo sospecho, como la mayoría de quindianos-, bajo qué grado de enajenación alucinógena las produjo, me pareció inútil y hasta humillante dirigirme a un individuo –a un gigoló- de sus reducidas facultades intelectuales para exigirle mayor razonamiento y menos emocionalidad frente a mi escrito, pues más parece usted la prolongación nefasta de Rafael Uribe Noguera, esa basura humana que acaban de condenar a 51 años de prisión por los crímenes agotados en el cuerpo inocente de la humilde niña Yuliana Zamboní, que un periodista decente y ético.
 
Por cierto, Uribe Noguera ha tratado de declararse interdicto mental supuestamente porque todo su horripilante Iter criminis lo recorrió bajo un estado de trastorno psíquico insuperable derivado de la mezcla de alcohol, cocaína y bazuco. Allí –en esta confesión- encuentro una familiaridad inocultable con su perverso comportamiento social. Sin embargo, he considerado que bajo el vapor estupefaciente de su habitual estado mental y cultural usted no es del todo responsable por la errada interpretación de mi escrito.
 
Las pruebas de los señalamientos de corrupción de ese grupo se encuentran en las referencias o enlaces al final de cada página, tomadas de los diarios, revistas y de noticias judiciales que, hasta ahora nadie ha desvirtuado y que usted olímpicamente pasó por alto, en su canina abyección, en aras de congraciarse con sus amos. El pensamiento crítico es algo en que todos incurrimos, aunque no necesariamente tengamos conciencia de ello.
 
Al respecto, desde la filosofía de la mente se ha dicho que así como aprendemos a hablar nuestro idioma natal, mucho antes de conocer su gramática, también pensamos en forma crítica mucho antes de darnos cuenta de que esta actividad posee su propia estructura, del mismo modo en que quienes toman conciencia de la estructura del lenguaje también logran mayor eficacia en la comunicación; y quienes se vuelven conscientes de la estructura que hay detrás del pensamiento crítico adquieren mayor capacidad para la comprensión de la lectura, la exposición de la lógica argumental, y el arte de rebatir hábilmente las argumentaciones defectuosas de sus adversarios.
 
Como persona formada en la investigación científica tengo muy clara la ineludible tarea de la verificación de toda afirmación, hecho o circunstancia presentados, como una consecuencia del método científico. De allí que mis trabajos hayan sido acogidos en el diario El Tiempo –en el que soy columnista habitual desde hace seis años-, la Revista Semana -en la que he publicado trabajos especializados en varias oportunidades-, el diario El Espectador en el que fui columnista por cinco años.
 
En la Revista Razón Pública dirigida por el notable intelectual quindiano Hernando Gómez Buendía. En La crónica del Quindío en la que he publicado Avant La Lettre varios artículos algunos de los cuales aparecerán en mi próximo libro Desastre en la ciudad, sobre el terremoto de 1999 que, por cierto lleva el prólogo del gran sociólogo Theotonio Dos Santos, Coordinador de la Cátedra Unesco en la Universidad de las Naciones Unidas sobre economía global y desarrollo sostenible, y la presentación del eminente historiador norteamericano Charles Bergquist, profesor de la Universidad de Washington. Mi primer libro Grandes Imágenes, publicado por Tercer Mundo Editores, fue presentado por el entonces rector de la Universidad Nacional, el filósofo y matemático Antanas Mockus.
 
Me he hecho a un nombre nacional merced a un trabajo Académico calificado (egresado de la Universidad Nacional en pregrado en Estudios Políticos y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) con postgrado en Sociología política); soy un intelectual reconocido, merced a siete libros publicados en diversas áreas de las Ciencias Sociales (bibliografía que puede consultar en la Web de la Biblioteca Luis Ángel Arango) y al desempeño de altos cargos en el Estado: Asesor del Departamento Administrativo del Servicio Civil -hoy Función Pública-, Secretario privado del Ministerio del Trabajo (ratificado por tres ministros), asesor de políticas públicas del Ministerio de Salud, asesor del Consejo Nacional Electoral, Consultor de Naciones Unidas, Secretario privado del Alcalde Mayor de Bogotá y Secretario (e) de Educación y de Tránsito Distrital.
 
Fui director del Instituto del Pensamiento Liberal (órgano académico del Partido Liberal Colombiano) por cuatro años en donde estructuré el Observatorio del Conflicto y los semilleros de jóvenes investigadores, acogido como modelo por la Presidencia de la República; fui Director de la Corporación de Estudios Sociopolíticos y Culturales de Colombia. Investigador de Flacso y de Colombia Plural. En Armenia, Secretario General del Concejo Municipal y de la Asamblea departamental. Fui director de Comunicaciones de la Gobernación del Quindío, bajo la administración del eminente historiador e intelectual Jaime Lopera Gutiérrez, quien avaló mi proyecto de ordenanza para transformar la "Oficina de prensa" en una Dirección de Comunicaciones, a la altura de las secretarías del Despacho, algo que a usted le consta, si su disipada conducta no le ha hecho contraer alzhéimer.
 
Tengo tres hijos con importantes logros académicos, uno es politólogo de la Universidad Nacional, el segundo es Físico de la misma Universidad, ambos cuentan con maestrías y especializaciones y empiezan a trajinar las sendas complejas de sus respectivos doctorados en universidades Alemania y los EE.UU. La hija menor es productora de medios audiovisuales del Politécnico Grancolombiano.
 
Tengo un hogar bien conformado con Myriam desde hace 40 años y, ahora, para el colmo de la felicidad dos nietas: Arian (quien cursa último semestre de su carrera de biología y sabe inglés y francés, idiomas en los que les solemos dar curso a nuestras reflexiones en el cálido foro familiar, y María José de cinco años quien empieza a explorar con grandes expectativas los caminos del conocimiento.
Ahí tiene, "para que fume y compare, Alpher Rojas C