22 Diciembre - 2019

Estamos formando las presentes generaciones para la mediocridad

Desde hace muchos años se habla que nuestra educación en Colombia es antitécnica, anticientífica y antihumanística, es decir, es una mierda. Que del PIB no se destina el uno por ciento para ciencia, tecnología e investigación. Que se sigue hablando en las aulas de clase de formación superior de socialismo, comunismo, capitalismo, neoliberalismo e imperialismo. Que los que reparten lo de los demás son los comunistas y socialistas, pero lo de ellos no lo toca. Hoy quiero compartir con ustedes dos notas del profesor de la Uniquindío, Diego Arias Serna.

El culto a la ignorancia afecta la sociedad
 
Ya van varias semanas de protestas y los franceses parece que se van a quedar “sin natilla ni buñuelo”. ¿Qué pensarán sobre todo estos gritos de reproches ante tanta injusticia y desigualdad quienes dirigen el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial? 
 
¿La historia se repite?
El 21 de febrero de 1848, hace casi dos siglos, se publicó el Manifiesto del Partido Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels. Era un canto hacia la igualdad y la justicia social, en un contexto histórico diferente al nuestro, pero con algo de rostro similar. Así empieza el Manifiesto: “Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes.
 
No hay un solo partido de oposición a quien los adversarios gobernantes no motejen de comunista (…)”. ¿En el siglo XXI tiene sentido seguir acusando, a quien proteste, de la misma manera en que lo hicieron gobernantes incompetentes de épocas pretéritas?   
Diego Arias Serna
Profesor-investigador universidad del Quindío
darias@fis.ucm.esen
darias@uniquindio.edu.co
 
El culto a la ignorancia afecta la sociedad
 
Los niños son atrapados por los experimentos, por eso la cultura investigativa debe empezar desde la escuela primaria.
 
“La ciencia se compone de errores, que, a su vez, son los pasos hacia la verdad”: Julio Verne.
 
“Sin educación científica la humanidad no duraría más allá del siglo XXI”. La frase es de Harold Walter Kroto —1939-2016—, Nobel de Química 1996 – compartido con Robert F. Curl y Richard E. Smalley, por el descubrimiento de los fullerenos, un sistema con forma de balón de futbol que tiene 20 hexágonos y 12 pentágonos y que en sus vértices va un átomo de carbono, teniendo en total 60, por eso dicha molécula llamada fullereno, se conoce como C60.
 
Este breve preámbulo es para ubicar el enfoque de este artículo en el contexto del Día Internacional de la Ciencia y la Paz y el Desarrollo, 10 de noviembre. Celebración que se extiende toda la semana, de acuerdo a la declaratoria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco. El objetivo, según la página de la ONU, es promover la utilización responsable de la ciencia en beneficio de las sociedades con el objetivo de erradicar la pobreza y fomentar la paz en el mundo. 
 
El llamado de la ONU es la de que se haga llegar a la sociedad el mensaje de que la ciencia y la tecnología pueden contribuir a reducir la pobreza, proteger el medioambiente y mejorar la calidad de vida de todos. La actividad es pertinente porque mucha gente cree en falacias que circulan por todos los medios. Además, la posverdad, es increíble, le hace competencia al conocimiento construido por la comunidad científica. La posverdad se entienda como verdad que ha dejado de ser prioritaria, o es una afirmación falsa o mentira emotiva, como las que se manejan en campañas electorales.
 
Así que es pertinente recordar la afirmación de Isaac Asimov (1920-1992): “Existe un culto a la ignorancia; la presión del anti-intelectualismo ha ido abriéndose paso a través de nuestra vida política y cultural, alimentando la falsa noción de que la democracia significa que mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento”. Él fue un profesor de bioquímica de la universidad de Boston que complementaba su actividad académica con la divulgación científica. 
 
La ciencia está apantallada por la pseudociencia
Pero no solo la sociedad le rinde culto a la ignorancia, la ciencia está apantallada por la pseudociencia, dos fenómenos que se han vigorizado en siglo XXI, denominado como el del conocimiento. Por eso es conveniente evocar lo que al respecto afirmó otro científico y divulgador de la ciencia, Carl Sagan (1934-1996) en su libro: “El mundo y sus demonios”, texto en el que hace la tarea de explicar el método científico al ciudadano que no ‘navega’ en el mundo de las ciencias; también anima a los lectores a utilizar el pensamiento crítico o escéptico. 
 
Veamos la distinción que él plantea entre ciencia y pseudociencia: “La ciencia (…) plantea hipótesis de modo que puedan refutarse. Se confronta una sucesión de hipótesis alternativas mediante experimentos y observaciones. (…) Desde luego, cuando se descarta una hipótesis científica se ven afectados los sentimientos de propiedad, pero se reconoce que este tipo de refutación es el elemento central de la empresa científica”. 
 
Por otra parte, sobre pseudociencia nos enseña Sagan: “Es justamente lo contrario. Las hipótesis suelen formularse precisamente de modo que sean invulnerables a cualquier (…) posibilidad de refutación, por lo que en principio no pueden ser invalidadas. Los practicantes se muestran cautos y a la defensiva. Se oponen al escrutinio escéptico. Cuando la hipótesis de los pseudocientíficos no consigue cuajar entre los científicos, se alegan conspiraciones para suprimirla”.  
 
Son muchos los ejemplos de pseudociencia. Entre ellos está la astrología, que pretende establecer una analogía entre la posición de los planetas, estrellas, satélites, etc. y la personalidad de los seres humanos. Estos personajes se presentan en la TV y la radio, y lo peor es que tienen audiencia. 
 
Igualmente, la ufología, que defiende la existencia de seres extraterrestre en otros planetas, lo cual no ha podido ser verificado científicamente, es decir, llevando a cabo una investigación al objeto de estudio, como podrían ser los ovnis. En este caso, se dan noticias falsas como la de hace 30 años, muy difundida por la prensa cuando se informó de la supuesta aparición de extraterrestres en Voronezh, Rusia.  
 
Se requiere de una ciencia para todos
 
La Unesco, del mismo modo, hace hincapié en la idea de “ciencia abierta”, es decir, la apertura que esta debe tener a toda la comunidad investigadora, y que sea accesible a la sociedad. Plantea, además, que se deben superar las diferencias que hay en cuanto al avance científico entre las regiones de un país, así como las que hay entre naciones. 
 
La proclama para este 2019 es: “¡Hagamos que la ciencia abierta sea una realidad, que se convierta en la herramienta que haga que la ciencia sea más accesible, el proceso científico más inclusivo y los resultados científicos más cercanos y disponibles para todos!”.
 
Diego Arias Serna
Profesor-investigador universidad del Quindío
darias@fis.ucm.esen
darias@uniquindio.edu.co
 
Juventud sin futuro y pobreza, quienes alimentan protestas
 
¿La historia se repite? El 21 de febrero de 1848, hace casi dos siglos, se publicó el Manifiesto del Partido Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels. Era un canto hacia la igualdad y la justicia social, en un contexto histórico diferente al nuestro,
 
“La oleada de manifestaciones son un claro signo de que hay aspectos de nuestra sociedad globalizada que no funcionan”: ONU.
 
Los últimos meses se han caracterizado por las protestas sociales en varios países. No se puede decir que es asunto de naciones subdesarrolladas o en vía de desarrollo, porque el fenómeno también se manifiesta en Francia, Italia y España.
 
Los motivos de la agitación, aunque son varios, se pueden sintetizar en dos palabras: desigualdad y pauperización, esas palabras que siempre han acompañado a las familias más pobres, ahora están entrando a los hogares de clase media y media alta; sectores que han ampliado la audiencia de las protestas.
 
Por eso, el nueve de diciembre el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Pnud, expresó que la injusticia y la desigualdad reflejan el descontento.
 
Reveló además que “las manifestaciones que están ocurriendo en América Latina y el Caribe son una muestra de que, a pesar de décadas de crecimiento económico y prosperidad, persisten las percepciones de injusticia y pérdida de dignidad, en especial entre la clase media y la población históricamente marginada de esta región”. La sustentación del Pnud se manifiesta en su documento sobre Desarrollo Humano 2019, titulado: ‘Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: desigualdad del desarrollo humano en el siglo XXI’.   
 
¿Por qué  protesta la gente? 
 
El informe resaltó: “A la vez que se están reduciendo las brechas en las necesidades más básicas, con cifras sin precedentes de personas que escapan de la pobreza, el hambre y las enfermedades, una nueva generación de desigualdades está emergiendo. Estas nuevas brechas se están articulando en torno a cuestiones como la tecnología, la educación y la crisis climática, reflejando las nuevas capacidades necesarias para prosperar en el siglo XXI”.
 
También enfatizó que “diferentes desencadenantes están llevando a la ciudadanía a las calles: el coste de un tiquete de tren, el precio del petróleo, la demanda de libertades políticas, la reivindicación de justicia y equidad... Es el nuevo rostro de la desigualdad (…)”. Reveló asimismo que en América Latina y el Caribe la percepción de injusticia respecto a la distribución de la riqueza ha aumentado desde 2012. 
 
Para el Pnud “(…) la oleada de manifestaciones son un claro signo de que hay aspectos de nuestra sociedad globalizada que no funcionan”, agregando que “Pese a que la población puede protestar (…), el verdadero protagonista de esta historia es el poder. El poder de unos pocos, la falta de poder de muchos y el poder colectivo de la ciudadanía para exigir un cambio”. 
 
Azuzadas por malos gobiernos
 
Las marchas de Chile y Colombia no son azuzadas por un supuesto comunismo o socialismo que no existen y ni han existido; ni mucho menos por el tal grupo de San Paulo, o de un desteñido gobierno venezolano. Las protestas son instigadas por los pésimos gobiernos que apoyan a los sectores más poderosos económicamente. También, en el caso colombiano, el ‘comunismo’ que instiga las marchas es la corrupción aberrante de la clase gobernante y el vil asesinato de líderes sociales.
 
“Más de 40 mil ‘sardinas’ protestan en Roma contra las políticas de Salvini”, era el titular del periódico El País de España del 15 de diciembre pasado. Se destaca en el artículo que las ‘sardinas’ son un movimiento juvenil que nació de forma espontánea hace un mes en Bolonia, Italia y que ya suma personas de todas las edades, las cuales protestan contra las políticas ultraderechistas que promueve el líder de la Liga Matten Salvini. 
 
Si en Italia la juventud inició la protesta que atrajo a personas de todas las edades, en Francia han sido los sindicatos que tienen un pulso con el gobierno por la reforma del sistema pensional.