04 Julio - 2017

El agua, los alimentos y la publicidad están contaminados

Con respecto a esta problemática que existe ya en el planeta, conocimos una firma: Cima Construciones Ingeniería Ltda que enfrenta este flagelo, sus soluciones las empezaron a dar con la protección de la quebrada La Silenciosa, a cinco minutos de Quimbaya, vía a Kermán Panaca, costado izquierdo, allí brota el agua de esta pequeña quebrada, sus aguas son limpias, sacan el agua de allí para la cocción de los alimentos, está protegida con guaduales, cultivos de congo y heliconias. Para llegar allí hay un sendero con cultivos de frutales, platanales y cafetos. Si alguien puede conocer esta experiencia se puede quedar en la casa de la finca La Flor del Café, está condicionada de jacuzzi, piscina, cuartos para nueve personas, los teléfonos de contacto son 316 4209649 - 311 3187422.

¿Y en dónde está el plan B?
  
El planeta viene a ser un circuito cerrado de tráfico acumulativo de sustancias sintéticas no biodegradables que transitan por la cadena alimenticia. Es innegable que la industria química ha traído múltiples beneficios, pero también es cierto que tal vez por el afán de lograr grandes utilidades, no les ha importado usar y ofrecer productos   —que según estudios recientes— están afectando la salud. Y esta contaminación de nuestros cuerpos no respeta fronteras. En todos los países, sin distingo de su economía, están siendo vulnerados derechos mínimos, como acceder al agua potable.
 
También abusando de la publicidad, se ofrecen productos que hacen más daño que los beneficios que les atribuyen. Además de afectar a las personas, perjudican el medio ambiente y cierran un círculo fatal.
 
Tres documentos  conocidos recientemente, son evidencia de todos los males que acorralan a la sociedad. La revista Investigación y Ciencia en su edición de junio, publicó el artículo: Aguas contaminadas, escrito por Charles Schmidt, periodista especializado en cuestiones de salud y medioambiente. El documento resalta el problema del agua potable en EE.UU. 
 
Asimismo, el periódico El País de España divulgó el 25 de junio pasado el artículo: Científicos denuncian el ‘timo’ de los jabones antibacterianos. En el se da a conocer que “(…) los jabones antibacterianos no funcionan mejor que el jabón y el agua”, denuncia que fue apoyada por más de 200  científicos y profesionales.
 
Igualmente, en la revista El país Semanal, que acompaña los domingos al mismo periódico, el 18 de junio se publicó un documento con un título que aparentemente dice poco: ‘Silenciosos’, pero que al leerse genera miedo. El escrito cuyo autor es José Luis Barbería, da a conocer nombres de los nuevos productos químicos que están en varios alimentos y los vinculan a peligros como cáncer, infertilidad, resistencia a los antibióticos, superbacterias, etc. (Esta quebrada se llama la Silenciosa, sus aguas son claras, limpias, nace en el predio donde está el chalet La Flor del Café, sus dueños protejen este nacimiento de agua, siembran alevinos para que se enriquezca más este afluente, de allí se toma agua para consumo humano, está cubierta por cantidad de guaduales, hojas de congo, heliconias y otras plantas más que le dan sombra. Si algún turista quiere conocer cómo se hace la conservación puede llamar a Cima Construcciones Ingeniería Ltda, teléfono 316 4209649 y 311 3187422, da una caminada por ese sector y de paso se queda por varios días en el chalet La Flor del Café, a cinco minutos de Quimbaya, vía a Kermán Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria, Panaca).
 
Bajo el suelo de EE.UU. yace un legado tóxico 
 
El artículo: Aguas contaminadas comienza así: “El parque empresarial Pease International Tradeport, en los suburbios de Portsmouth, New Hampshire, comprende 250 empresas, un campo de golf y un par de guarderías. Casi 10.000 personas se trasladan cada día a el para trabajar. Sin embargo, bajo el suelo yace un legado tóxico. Hasta 1988 el lugar era una base de las Fuerza Aérea de EE.UU., donde los bomberos incendiaban aviones antiguos durante los ejercicios de entrenamiento para luego sofocar las llamas con espuma sintética”.
 
Charles Schmidt agrega: “En aquella época no parecía importar que este producto fuese absorbido por el suelo; pero, con el tiempo, eso acabaría contaminado las aguas subterráneas que los trabajadores de Pease y sus hijos llevan décadas bebiendo”.      
 
Después de dejar pasar el tiempo, porque supuestamente no pasaba nada, vinieron los estudios científicos. Y hace tres años, los investigadores tomaron muestras del agua potable de Pease y detectaron compuestos de perfluorados, PFC, por su nombre en inglés, los mismo que son usados en las espumas anti-incendios. Según Schmidt, su concentración era 35 veces más elevada de lo que la Agencia de Protección Ambiental —EPA— de EE.UU. considera apta para el consumo. ( Este es el sendero que bordea la quebra La Silenciosa, a cinco minutos de Quimbaya a Kerman, costado izquierdo, entrada por el chalet Sol y Luna. También está cerca a Panaca, vía Quimbaya Kerman. Si alguien quiere conocer este santuario natural lo puede hacer a través de Cima Construcciones Ingenería Ltda, teléfono 316 4209649 -311 3187422).
 
Pero el problema no es solo en la primera potencia del mundo, en el artículo se expresa: “Los PFC, que han sido utilizados durante décadas en cientos de productos, se hallan ahora dispersos por el suelo y los acuíferos del planeta entero, En el mundo industrializado, prácticamente todas las personas llevan en sangre algunas de estas partículas procedentes del agua, los cultivos, las carnes o el pescado”.
 
La EPA reduce la recomendación de PFC en el agua potable
 
Y el problema crece cuando se avanza en los estudios, como lo manifiesta Schmidt: “En mayo de 2016, a la vista de varios indicios sobre su toxicidad para fetos y lactantes, la EPA redujo la recomendación de PFC en el agua potable a un mínimo: 70 partes por billón (partes/1012), del orden de una cucharada en 20 piscinas de tamaño olímpico”. Ahora, son más de dos docenas de Estados de EE.UU. que han referido concentraciones que exceden ese límite.
 
Ante la magnitud del fenómeno, Estados como Alabama están tomando medidas. Allí las autoridades sanitarias recomendaron a 100 mil residentes evitar consumir agua de grifo, hasta que se una una red de suministro temporal; o en Nueva York, donde se pidió a los residentes de Hoosick Falls que no bebieran agua de grifo y todavía están esperando una solución.
 
En el artículo se resalta la afirmación de David Andrews, científico del Grupo de Trabajo Ambiental de Washington, quien afirma que solo se está rascando la superficie del número de comunidades afectadas por el PFC. Y las autoridades sanitarias están en alerta porque un nivel elevado de PFC en sangre podría asociarse al cáncer y a los problemas inmunitarios y reproductivos. 
 
También el documento hizo referencia a Andrews Rooney, de los Institutos Nacionales de la Salud, quien recuerda que los estudios con ratones han revelado lo mismo: tanto el ácido perfluorooctanoico, Pfoa, como el ácido sulfónico de perfluorooctano, Pfos, reducen la producción de anticuerpos; y es de esperar una menor respuesta a las vacunas en aquellas personas con más PFC en el organismo, sostiene el investigador. ( Esta gráfica corresponde al sendero ecológico La Flor del Café, lleva a la quebrada La Silenciosa, más información en los teléfonos 316 4209649 - 311 3187422). 
 
¿Es bueno usar jabón antibacterial?
 
Como si los anteriores productos químicos fueran poca amenaza, en la revista Environmental Health Perspective, un grupo de más de 200 científicos y profesionales sanitarios publicaron una declaración de consenso, en la que prenden las alarmas sobre el uso de jabones y otros productos antibacterianos. Según los investigadores, estos productos tan publicitados escasamente ofrecen beneficios adicionales para la salud y por el contrario sí son perjudiciales para el medio ambiente. 
 
En el artículo: Los científicos denuncian el ‘timo’ de los jabones antibacterianos, se destacan varias cuestiones: la afirmación de Barbara Sattler, reconocida enfermera de la universidad de San Francisco, quien expresa: “La gente piensa que ofrecen una mejor protección contra enfermedades, pero generalmente los jabones antibacterianos no funcionan mejor que el jabón y el agua”. Ella es una de las firmantes del documento.
 
También, se resalta que en el pasado otoño la Agencia Americana de Medicamentos, FDA, por sus siglas en inglés, hallaron hasta 19 productos químicos antibacterianos diferentes, incluyendo el troclosán o el troclocarban, que no eran eficaces y, por tanto, no deberían estar a la venta. Cuando esta información se hizo pública, los científicos consideraron que lo hecho por la FDA no había sido suficiente para proteger a los consumidores y al medio ambiente; y recuerdan que muchos de estos productos incluyen diferentes aditivos que pueden ser tóxicos.
 
Además hay tóxicos en pinturas, ropa, utensilios de cocina, y recipientes para guardar alimentos, así como en dispositivos electrónicos o juguetes para niños. Los científicos firmantes piden combatir la publicidad y comercialización engañosa de estos productos. 
 
Productos que matan lentamente 
 
El tercer artículo: ‘Silenciosos’, agrega más motivos de preocupación: (…) ¿Podemos seguir vertiendo al medio ambiente todo aquello que nos sobra como si el planeta fuera un sumidero sin fin?, se pregunta Félix Hernández, catedrático de química analítica de la universidad Jaume I de Castellón, España. El planeta viene a ser un circuito cerrado de tráfico acumulativo de sustancias sintéticas no biodegradables que transitan por la cadena alimenticia.
 
El difenil tricloroetano, un viejo insecticida más conocido como DDT, está hoy presente en las placentas, los cordones umbilicales y la leche materna. Además de DDT, los niños presentan muchas otras sustancias de síntesis en orina y sangre. Las nuevas técnicas de análisis han puesto al descubierto un universo de contaminantes nuevos, por un uso intensivo de fármacos, productos de limpieza, higiene y cosmética, así como de aditivos a la gasolina, el consumo de alimentos enlatados y envasados,  así como compuestos plásticos. ( Este chalet se hizo en medio de los cafetales, yarumos, guaduales, guamos, cultivos de plátano, café, hace un juego perfecto con el entorno, por el área construida en habitaciones, piscina, área social, salón social, habitaciones, se aumentó la siembra de frutales, guayacanes, plantas medicinales, congo, heliconias y otras especies que son nativas, que ayudan a un desarrollo sostenido y sostenible).
 
Es una toxicidad, por lo general de poca intensidad pero silenciosa, múltiple, permanente y global, que se propaga por el aire, los alimentos, la ropa o el agua. Los expertos en este problema advierten que estos compuestos están contribuyendo de manera significativa al aumento de los cánceres, la caída de la fertilidad y el incremento de la diabetes, además de a la aparición de superbacterias resistentes a los antibióticos.
 
Así que, no son solo las guerras, los sectarismos religiosos y políticos, los intereses económicos de unos pocos, la destrucción del medioambiente, etc. los factores que destruyen países y liquidan grupos humanos. El estilo de vida, los alimentos que ingerimos, la influencia de la publicidad, son también formas de afectar la salud y al planeta. Pero los gobiernos deben velar por la sanidad y los investigadores indagar los efectos de los productos químicos.
 
Diego Arias Serna 
Profesor-investigador universidad del Quindío
 darias@fis.ucm.es
darias@uniquindio.edu.co
Especial para colombiaparatodos.net