15 Julio - 2018

Contra corruptos, tus síes

Declara Daría Rolland Pérez, narradora española autora del libro Yo, corrupto, novela que en materia de corrupción induciría a millares de homo sapiens a confesarse un poco. O encubrirse más: “El hombre es lo que es y la codicia estará siempre ahí.

Pero la educación y los mecanismos de control pueden mucho y no hay que perder la esperanza de verla disminuir para que no resulte tan sumamente escandalosa”. Libro espléndido para que en cárceles, y no en casas-por-cárcel y menos para reducir su tiempo de condena, los corruptos colombianos cuyos nombres fueron y son noticia diaria, lo absorban de memoria. 
 
Es posible que a ustedes, ciudadanos inertes a quienes les importa solo el fútbol y programas de televisión, con tantos quehaceres de por medio señores y señoras, no quieran votar por los siete síes de la Consulta anticorrupción. Tal vez ustedes son de quienes reducen la dialéctica histórica a huestes de izquierda y derecha.
 
Posiblemente, olvidaron los millares de implicados, con sus patrimonios económicos y apellidos notables, y por eso les interesa perpetuar escenarios y personajes semejantes a los del cartel del sida, Manantial de amor, desfalco a Ecopetrol, carrusel de las cirugías plásticas, cartel de la toga, Coljuegos, cartel de la chatarrización, cartel de las regalías, Contraloría de Bogotá, caso Pretelt, Reficar, escándalo de las libranzas, comunidad del anillo, desfalco a Colpensiones, Juegos Nacionales, caso Santoyo, escándalo de la Dian, Agro Ingreso Seguro, Yidispolítica, los falsos positivos, El Guavio, Foncolpuertos, Dirección Nacional de Estupefacientes, Interbolsa, carrusel de la contratación en Bogotá, Saludcoop, Fifagate, Fidupetrol, Odebrecht, valorización en Armenia y tantos más entre 1995 y 2018.
 
¿Nada se puede hacer? ¿No podemos sumar las voces de 15 millones de colombianos y conformar un multitudinario coro, como nunca se escuchó en nuestro país? Por esos olvidos, tal vez no sienta interés en votar los síes de la consulta, pero seguirá quejándose, criticando los corruptos, igual que en sus épocas lo hicieron con los gobiernos conservadores de Bolívar, Laureano Gómez, Miguel Antonio Caro.
 
O en particular durante los mandatos de los 14 presidentes que gobernaron nuestro país durante la hegemonía conservadora. Con el nuevo presidente, peor que con los seis anteriores, Colombia se precipita en una retardataria y excluyente visión de la sociedad, de los procesos económicos y sociales, que requerirá de equilibrios, vigilancias y acciones populares que no van a presentarse en el Congreso.
 
Mucho menos en los sectores económicos y, como es de suponer, entre alto porcentaje del rebaño desinformado, desconcertado y manipulado por posverdades. Consultas como esta contra la corrupción, y otras semejantes que se convocarán en el transcurso del co-gobierno —¿Combogobierno?— electo, deben darse con decisión, mirando de soslayo nuestro rabo de paja o el del  vecino…