21 Octubre - 2020

Colombia y Polombia

Esa es la contradicción irreconciliable a la orden del día, presente en las calles y en el cotarro político. Es ahí en esa conflictividad donde tienen ocurrencia los clamores, las demandas, las denuncias y las orfandades de un lado y la demagogia, la represión, y el cinismo del otro.

 Por Carlos E. Leyva Ortega.
 
 
 
Los agentes políticos rondan entre el miedo y la risa y han perdido la certeza de que sus roles y dominios que antes se basaban en formas de acción colectiva a partir de gremios, partidos, sindicatos, hoy señalan cada vez más nítidamente la ruptura seminal entre poder y política. 
 
Los centros ortodoxos de los poderes económicos, militares y culturales antes condensados en el Estado /Nación están viéndose socavados desde arriba y desde abajo  y en abierto divorcio e implosión. 
 
La gobernanza navega entre el discurso de los derechos humanos y la herencia de regímenes autoritarios que dicen querer deshacer las injusticias del pasado recurriendo al totalitarismo. 
 
La sociedad carente de derechos irrenunciables (salud, alimentación digna, educación de calidad, agua, saneamiento etc) y repleta de víctimas de la más variadas violencias especialmente del Estado, está encerrada en el cómo resolver el problema de conciliar el pasado doloroso con el presente democrático. 
 
La élite está convirtiendo el estado de excepción en regla donde la eliminación biológica del adversario, el crítico y los grupos de identidad, se legaliza. 
 
Y supone la suspensión del ordenamiento y darle rienda suelta a la violencia oficial y al control disciplinario (Foucault) llevado a cabo por las tecnologías de los "cuerpos dóciles" y lo que llama Hanna Arendt, la confusion entre lo político y lo biológico o sea la inclusion/exclusión de la vida en los cálculos del estado. 
 
El poder no tiene ya origen en la naturaleza humana ni en la República ideal o en lo divino. Se debate entre violencia y derecho y se torna anónimo. 
 
Qué hacer? 
 
No faltan ideas sino agencias que las pongan en práctica. 
 
Eso depende de la fuerza del que sea capaz, ya que el gobierno no puede realizar una acción eficaz y sólo se empeña en obtener obediencia de la sociedad civil, espontáneo y auto impulsado y sin posibilidad de negociación y control democrático. 
 
El poder estatal insuficiente e insatisfactorio, mediatizado por la mano negra que actúa oculta a la vista y con las manos libres y que no precisa cambiar el mundo sino seguir disfrutándolo,  dedicada por completo al desmantelamiento de las energías sociales y las acciones colectivas, desarticularlas, arruinarlas y mantenerlas a raya mientras se postulan profetas del cambio para que todo siga igual. 
 
Al "mantenimiento estructural" y “al control de la tensión" o en la preservación del orden. 
 
Aparece" Superman" como líder espiritual y ejemplo personal de patriotismo, con su inconmensurable y misterioso poder para conservar intacto el orden corriente de las cosas y que no es más que la eternización de la inequidad, la desigualdad, la injusticia social, la precariedad de las mayorías. "Superman" (Umberto Eco) entonces de la mano de los uniformados y las fuerzas obscuras lidera la inmutabilidad de lo establecido. 
 
No hay alternativa?.