07 Noviembre - 2020

$1.796 millones de la sobretasa bomberil de Armenia durante los años 2017 y 2019

Hace varios años a los bomberos de planta los sacaron de la nómina del municipio y les pagan con los recursos de la sobretasa, lo cual está prohibido. Armenia depende de la ayuda de cuerpos de bomberos de La Tebaida, Calarcá o Pereira. La crisis del Cuerpo Oficial de Bomberos de Armenia tiene a la ciudad vulnerable frente a cualquier emergencia.

Entre 2017 y 2019 se embolataron $1.796 millones de la sobretasa bomberil
 
 
Autor: Carlos W. López R.
 
De 2017 a 2019, cada vez que el municipio incorporó el dinero que no se gastó de la sobretasa bomberil correspondiente a la vigencia anterior, sumó menos plata de la que había quedado. Por esta razón, en este momento las cuentas no cuadran, según la contralora municipal, Isabel Cristina Carvajal Ramos, se desconoce el paradero de $1.796 millones que eran de destinación específica para fortalecer el Cuerpo Oficial de Bomberos de la ciudad.  
 
“Cuando inicie el proceso de conciliación de las cuentas, la administración municipal actual tendrá que mirar dónde están esos recursos”, señaló la representante del ente de control, al tiempo que recordó que el municipio lleva más de 10 años sin conciliar, lo que significa que los datos de tesorería son diferentes a los de contabilidad y a los de Hacienda. Un verdadero caos administrativo, que el alcalde actual, José Manuel Ríos Morales, se propuso resolver con base en su experiencia en la administración financiera.  
 
Si bien el hecho genera gran preocupación e inquietud, por el destino de los recursos, despierta aún más suspicacia la ineficiencia en la gestión administrativa de los funcionarios que no ejecutaron todo el presupuesto disponible para cada vigencia, sino que dejaron —sumados todos los años—  $5.527 millones quietos, mientras que al mismo tiempo los bomberos clamaban por la falta de equipos especializados, por mantenimiento a las máquinas extintoras y ponían en riesgo sus vidas atendiendo emergencias sin los trajes apropiados.  
 
¿Cómo se gastó el dinero de la sobretasa? 
 
En el año 2016 se recaudaron $3.496 millones y se sumaron $535 millones de la vigencia 2015 para un total de $4.031 millones. Los cuales se invirtieron así: $396 millones en la nómina, $162 millones en seguridad social, $123 millones en honorarios, $980 millones en prestación de servicios, $35 millones en ARL, $49 millones en primas de servicios, $25 millones en servicios públicos, $57 millones en mantenimiento de vehículos, $23 millones en materiales y suministros, entre otros. Rubros como capacitaciones o el equipamiento no recibieron un céntimo para inversión, pese a que quedaron $1.738 millones sin ejecutarse. 
 
Al año siguiente, 2017, se recaudaron $3.887 millones y se adicionaron como recursos del balance $1.570 millones, pero había que adicionar $1.738 millones, es decir, se embolataron los primeros $168 millones. “Ahí es donde uno empieza a decir qué pasó con la plata. Cuando el municipio concilie, la Contraloría va a preguntar dónde está ese recurso”, comentó la contralora. 
 
No obstante del dinero ‘desaparecido’, en el total de 2017 se recaudaron $5.455 millones, pero los gastos apenas sumaron $2.142 millones, que se invirtieron así: $463 millones por concepto de nómina, $174 millones en seguridad social, $50 millones en honorarios, $1.074 millones por pagos de prestación de servicios, $31 millones por ARL, $16 millones por primas de servicios,  $200 millones en mantenimiento de vehículos, $34 millones en servicios públicos, $38 millones en combustible, $7 millones en capacitaciones y $54 millones en materiales y suministros. En esa vigencia, con todas las necesidades de las estaciones, se quedaron sin ejecutar $3.312 millones.  
 
El informe del organismo de control da cuenta de que en 2018 se repitió la historia, se recaudaron $3.705 millones, pero solo se adicionaron recursos del balance por $1.972 millones, es decir, queda la incógnita acerca de qué pasó con $1.340 millones.  
 
Sin embargo, de los $5.677 millones que se registraron como total de ingresos, el municipio gastó $3.048 millones de la siguiente manera: $519 millones en el pago de nómina, $202 millones por concepto de seguridad social, $59 millones en cancelación de honorarios, $1.473 millones se destinaron para pagar contratos de prestación de servicios, $44 millones fueron para las ARL, $42 millones para primas de servicios,  $207 millones en mantenimiento de vehículos, $38 millones en el pago de servicios públicos, $7 millones en la dotación de la unidad canina, $370 millones se destinaron para pagar vigilancia y $86 millones se invirtieron en materiales y suministros. Es decir, en esa anualidad se quedaron sin ejecutar $2.629 millones. 
 
En 2019 se mantuvo la misma tendencia. Se recaudaron $4.459 millones y de los recursos del balance se embolataron $289 millones, ya que solo se incorporaron $2.340 millones. Así y todo, el municipio contaba con $6.800 millones que distribuyó de la siguiente manera: $674 millones los gastó en la nómina, $248 millones en seguridad social, $101 millones en honorarios, $1.842 millones para pagar el personal contratado por prestación de servicios, $58 millones los gastó en ARL, $20 millones en el pago de primas, $30 millones los invirtió en el mantenimiento de vehículos, $41 millones en servicios públicos, $9 millones en la dotación, $38 millones en la compra de autopartes y $6 millones en la compra de materiales y suministros. En total fueron $3.070 millones, es decir, que en caja por recursos del balance deben permanecer $3.730 millones pendientes de adicionarse al presupuesto 2020. 
 
De acuerdo con estas cifras, durante estos 4 años, el 92 % del gasto se destinó al pago de contratación de personal por la modalidad de prestación de servicios, paradójicamente la sentencia C14 de 2009, emitida por la Corte Constitucional advierte que no pueden suscribirse contratos de prestación de servicios con personal que va a desempeñar funciones de carácter permanente de la administración, tal y como sucede con los bomberos. 
 
Adicionalmente, la representante del ente de control cuestionó por qué el municipio está pagando el personal de nómina de bomberos con recursos de la sobretasa bomberil, teniendo en cuenta que estos hacen parte de la planta global del municipio. Así mismo, llamó la atención que durante estos 4 años se hayan invertido $494 millones en mantenimiento de vehículos y, a la fecha, solo hay 2 máquinas en buen estado.  
 
Las consecuencias de este descalabro administrativo las está sufriendo la ciudad: máquinas varadas, bomberos sin equipos para atender emergencias especializadas como rescate en altura o en el agua e insuficiencia de trajes para el personal. En palabras del presidente del sindicato de bomberos, José Augusto Montoya,  la situación es más grave:
 
“El Cuerpo Oficial de Bomberos de Armenia hoy no está preparado para atender una emergencia de mediana proporción”.